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Carta a mi yo de 17 años: lo que me hubiera gustado saber antes de buscar becas universitarias

hace 10 minutos
3 min de lectura


Cuando estaba en el último año del secundario en Tucumán, la preguntas “¿qué vas a estudiar?” o “ya sabés qué carrera vas a seguir?” me llegaban de todos lados, no así las respuestas. No sabía qué becas existían, cómo se pedían, ni qué papeles hacían falta. Así como yo, muchos chicos y chicas del interior de Argentina se quedan en el camino no por falta de ganas ni de capacidad, sino por falta de información.


Por eso, en lugar de escribir una guía más, escribo esta carta a mi yo de 17 años. Y si estás en ese lugar ahora, esta carta también es para vos.



Querido Ale:


Sé que ahora todo parece una decisión enorme, de esas que se toman una vez y son para siempre. Nada más lejos de la realidad. Esta es una lista de cosas que me hubiera gustado que alguien me dijera sobre que carrera elegir y como buscar una beca para estudiar.


Antes de elegir el “qué”, preguntate “para qué”


Vas a empezar una carrera, no importa cuál, y después tevas a cambiar a otra, y vas a pensar que perdiste el tiempo. No lo perdiste. Cambiar de rumbo no es lo mismo que fracasar, sino conocerte más y mejor a vos mismo. Sin embargo, te puede ahorrar muchos problemas preguntarte qué temas te interesan, qué te gusta hacer un día cualquiera y qué tipo de trabajo te imaginás. Porque hay que entender la carrera como un medio, y no como un fin.


Buscá la información


Armá tu propio mapa: las páginas de las universidades (con sus apartados de becas y bienestar estudiantil), las convocatorias nacionales y provinciales, las fundaciones y organizaciones que difunden oportunidades. Lo que hoy puede parecer un rompecabezas, en unos meses va a ser un mapa.


Preguntale a quien ya pasó por ahí


La manera más rápida de descubrir la información es mediante contacto con estudiantes universitarios, ex alumnos de tu escuela o becarios. Escribiles, aunque te de vergüenza. La mayoría está contenta de ayudar, porque alguien también los ayudó a ellos.


El promedio (y su importancia)


Ahora te parece que las notas del secundario son anecdóticas o triviales. Pero cuentan más de lo que crees: muchas becas piden el promedio, y lo que construyas ahora es el hábito que vas a llevar a la facultad. Más adelante, cada postulación me iba a pedir el promedio de la carrera, y aunque no tiene que ser perfecto, es importante cuidarlo.


Tené tus papeles en orden


DNI, constancia de alumno regular, certificado analítico, certificado de cursos o actividades extracurriculares. Muchas postulaciones se pierden por un papel que puede faltar en el día del cierre. Y todo lo que haces suma: olimpiadas, cursos online gratuitos, voluntariados, por dar algunos ejemplos.


Aprendé a contar tu historia


Casi todas las becas te van a pedir una carta de motivación. No se trata de parecer perfecto, sino de explicar de dónde venís, qué querés hacer y por qué esa oportunidad te ayuda a llegar. Venir del interior no es algo que tengas que esconder, es parte de tu historia, y muchas veces, es justamente lo que le da sentido a tu postulación.


Finalmente: postulate aunque sientas que no cumplís con todos los requisitos


Seguramente vas a leer requisitos y pensar “esto no es para mí”. Muchas veces sí lo es. Como solía decir mi abuela: el “no” ya lo tenés, y lo peor que te puede pasar es que te lo confirmen. Cada postulación, aunque no salga, te enseña a hacer mejor la siguiente.



Casi nada de esta lista tiene que ver con el talento. Tiene que ver con saber que las oportunidades están ahí, pero hay que saber como acceder a ellas. Ojalá que estas líneas te sirvan tanto como me hubieran servido a mí a los 17.


Y si te quedaste con ganas de más, date una vuelta por el blog de Pharos: hay muchas otras historias, consejos y oportunidades esperándote. El primer paso ya lo diste.

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