#Conociendo programas + entrevista: Las Olimpíadas Argentinas de Biología
- Fundación Pharos

- hace 3 días
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Cada año, en Argentina se realizan decenas de competencias y olimpiadas destinadas a estudiantes de nivel secundario y universitario que potencian lo académico,y además contribuyen a la formación de los estudiantes como personas, ciudadanos y futuros profesionales.
Hoy, desde Pharos entrevistamos a Lucas Tossolino, representante de las Olimpíadas Argentinas de Biología y medalla de plata en las Olimpiadas Iberoamericanas de Biología en Ecuador 2018. Charlamos con él sobre el programa, cómo el mismo cambió su vida y por qué estudiantes y docentes deberían sumarse a esta experiencia.
Para empezar, ¿nos contás un poco sobre vos y cómo fue tu primer acercamiento a la olimpíada?
Antes que nada, gracias por el espacio. Siéndote sincero, yo llegué a la olimpiada un poco por casualidad y otro poco por interés.
Si me tuviera que definir, me definiría como hijo orgulloso de la Olimpiada Argentina de Biología, porque fue un espacio que no solamente me hizo crecer de forma profesional, sino que me hizo crecer muchísimo de forma personal.
El programa nacional de Olimpiadas depende justamente de la Secretaría de Educación de la Nación. Es un programa ya tiene más de 30 años de vigencia y vincula la gran mayoría de olimpiadas que conocemos en el día a día, desde la olimpiada de historia, de filosofía, de química y entre ellas la de biología, que la de biología para mí es la más hermosa por obvias razones: estudio biología. Pero es la única que se desarrolla en equipo. El resto son a veces más individualistas, tienen como otros perfiles, pero en la olimpiada de biología vos siempre trabajas en un equipo de tres personas, tres titulares, y que representan a la institución.
Entonces, eso me parece maravilloso porque los méritos que vos ganás en las olimpiadas, (porque no deja de ser una competencia académica) nunca son individuales, sino que colectivos y eso me parece maravilloso. Además, uno obviamente va dividiéndose, va trabajando siempre en equipo y se fomenta muchísimo ese aprendizaje colaborativo, esa idea de que bueno, el conocimiento se construye con otra persona y no de forma individual, más en ciencias naturales, que algo fundamental.
Yo arranqué en segundo año, me acuerdo que en primer año me enteré un poquito tarde, ya había cerrado el periodo de inscripción, entonces no me pude anotar. Y en segundo año empecé como todo ese tránsito en la olimpiada, mi cole, que es el Instituto del Espíritu Santo, en Ríos Ceballos, en las Sierras de Córdoba. Era un cole que tenía ya varios años. Había una profe que había iniciado por lo menos 15 años atrás o más la olimpiada en ese momento.
Debo admitir que también es una tarea titánica porque no se le pagan a los profes, son extra de contraturno, con mucha dedicación, con mucho esfuerzo. Y cuando yo inicié esa profe justo se estaba jubilando. Y arrancó otra profe maravillosa, Sabrina Villalva, bióloga de la UNC y bueno, Daniela Fuentes, que es otra profe que también me acompañó mucho. Entonces empezó a armar como ese equipito super ñoño de estudiantes, recopilando gente de primero, segundo, tercero, cuarto a sexto año.
¿Y cómo fue ese recorrido dentro de la olimpiada?
Al principio rendimos un examen colegial con el cual se conforma el equipo. Vos en las olimpiadas tenés un nivel uno y un nivel dos. Nivel uno es de primero a tercer año y nivel dos es de cuarto a sexto. Entonces, obviamente uno compite en sus correspondientes niveles y está buenísimo.
Y una vez que se conforman los equipos, vos después tenés más allá de esa instancia colegial, una etapa intercolegial en donde te conoces con colegios de la zona.
Entonces nosotros como estábamos en la zona de Sierras Chicas acá en Córdoba, veníamos a Córdoba capital a rendir, rendimos en el Monserrat, hemos rendido en otros coles también de la zona, pero ya ibas formando como un grupito de gente super lindo de otras realidades, de otras especialidades.
Y después se hace un orden de mérito en ese intercolegial a nivel nacional y se seleccionan a los mejores coles. Es un orden en donde vos te dan un puntaje y te dicen, "Bueno, vos quedaste seleccionado para la próxima instancia que es el nacional”. Y cada olimpiada tiene sede en una universidad pública de Argentina. En el caso de la Olimpiada de Argentina de Biología, tiene sede en la hermosísima Universidad Nacional de Río Cuarto, que es una universidad, si bien relativamente pequeña, no es tan monstruosa capaz como la UNC (Universidad Nacional de Córdoba) o como la UBA (Universidad de Buenos Aires) sí tiene una lógica muy linda.
Tiene un campus enorme y son en general tres días y dos noches que vas a Río Cuarto, la Olimpiada te financia eso. Entonces, también es una perspectiva super federal porque vienen chicos desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego. Te conocés con gente de todo el país que es apasionada por lo que te gusta, que es la biología.
Y ahí tenés instancias de exámenes teóricos y exámenes prácticos. Entonces también pasa, por ejemplo, que hay muchos coles que no tienen un laboratorio físico en en la institución, pero es la primera vez capaz que manipulan un microscopio, una lupa, te hacen hacer capaz una disección. Son etapas super desafiantes, y muy lindas, porque vivís la biología en carne propia, que creo que es lo importante, y te posicionas desde un rol, desde un científico, de una científica y siempre en equipo, porque tenés que rendir el examen, cumplir con los tiempos, tratar de sacar el mejor puntaje, porque uno obviamente siempre tiene esa expectativa de ganar una medalla, una mención, volver al cole y contarle a los compañeros, decir, "Che, me pasó esto." Es maravilloso.
Este es el ciclo de la olimpiada nacional, que ya ha impactado a miles y miles de estudiantes a lo largo y ancho de todo el país, lo cual me llena de orgullo.
Entonces, todo mi secundario estuvo atravesado por eso. Yo me “escapaba” (en el buen sentido) de las clases del cole. Me iba al laboratorio a estudiar con mis compañeros de olimpiadas. Nos juntabamos capaz a comer una pizza, tomar una coca. Era como un espacio super piola donde aprendíamos de forma diferente. Y obviamente uno iba tejiendo esa red de amistades que me sigue acompañando hoy.
Esa red ñoña es super potente. Reivindicamos mucho la palabra ñoño en la Olimpiada.
Es muy valioso poder construir vínculos y, en ese proceso, encontrar un espacio de pertenencia. Y ¿cómo llegaste a representar a Argentina a nivel internacional?
En quinto año tuve la posibilidad de ir al nacional y ser invitado para participar de forma individual de todo un preselectivo para formar parte de la selección argentina que va a representar el país en las instancias internacionales.
Vos tenés la Olimpiada Internacional de Biología, llamada IBO, por sus en inglés, y la Olimpiada Iberoamericana de Biología, que es donde yo fui. Y la verdad que es un proceso muy desafiante, muy lindo, pero también los profes te van acompañando mucho, uno no se siente solo.
Pero de repente tenés que empezar a cambiar el chip porque ya no estás representando a tu cole o no solamente a tu cole, sino también empezás a posicionarte para representar el país, lo cual es a veces un desafío gigante, a uno las hombreras le quedan como muy grandes. Pero bueno, en mi caso me tocó viajar a la doceava olimpiada iberoamericana de biología que fue en Ecuador, en el año 2018. Fuimos cuatro estudiantes. Justo dio la casualidad que uno de mis compañeros del secundario, Lihué, también viajó, que también era de Sierras Chicas y viajé con un compañero de Tucumán, Simón, y una compañera de Mendoza, Guada. Imagínate, yo tenía 17 años, era menor de edad, iba a ser la primera vez que salía del país.
Era una locura, una adrenalina, unos nervios. En la Iberoamericana participan estudiantes de Brasil, de toda Latinoamérica, y de España y Portugal.
Entonces, los dos idiomas oficiales son el español y el portugués. Yo no hablaba portugués. Entonces :“¿Cómo nos comunicamos con los portugueses, con los brasileños?”
Y uno en esos espacios, en la Iberoamericana particularmente, no solamente vas a competir, porque a veces la competencia termina pasando por un segundo plano, sino que vas a hacer redes, vas a mostrar tu cultura. Me acuerdo que nosotros tenemos la noche cultural, que es donde en general todos los países presentan un baile típico o una comida típica. Entonces, conocí muchísimas cosas de Latinoamérica y de Iberoamérica. Para mí fue potentísimo y bueno, tuve la posibilidad de ganar una medalla ese año, gané una medalla de plata, lo cual también fue mucha felicidad, no solamente para mí, sino que para mi cole, para mi familia, para la olimpiada.
Yo no no iba a competir individualmente, iba a representar a todo un esquema de trabajo que funciona. Muchas veces también se pone en tela de juicio, el funcionamiento de las olimpiadas, pero es una estructura que hace muchos años potencia y permite vivir esta experiencia a montones de estudiantes. Y ya con el tiempo, arranqué a estudiar biología y ahora ya me estoy recibiendo. Además, ya desde hace varios años, tengo la posibilidad de ser docente en la Olimpiada Argentina de Biología, así que trabajo ahí en Río Cuarto y es una cosa maravillosa porque ahora me pongo del otro lado.
Para alguien que no conoce bien cómo funcionan las Olimpiadas de Biología, ¿podrías contarnos cómo es cada instancia del proceso y qué tipo de evaluaciones o pruebas tienen, tanto en el nivel intercolegial como en el nacional?
Si les interesa la olimpiada en las redes de las olimpiadas van a tener acceso a los temarios.
Toda la olimpiada se rige por un temario donde hay contenidos de biología, contenidos más teóricos, más prácticos, y además está toda la información para que cualquier cole, cualquier docente, cualquier estudiante que tenga curiosidad pueda mandar un mensajito, un correo a la olimpiada y de repente diga, "Che, quiero ser parte." Creo que eso es como el primer gran paso.
Y año a año, o sea, esto no es un proyecto, yo siempre digo, no es que un año particular vos vas, rendís y te vas a sacar 10 de 10. No, es un proceso. Entonces, entender a la olimpiada como algo gradual, donde, por ejemplo, yo arranqué en segundo año y recién en sexto año tuve esta posibilidad de viajar.
Los exámenes son exámenes múltiples choice, algunas veces para completar con verdadero falso. Esos son los teóricos y después los exámenes de laboratorio prácticos están bien explicitadas, tipo todas las disciplinas o las habilidades que uno tiene que ir desarrollando.
Algunas cosas van desde manipular un objeto de laboratorio, un bisturí, un tubo de ensayo, cosas que a veces uno las ve en fotos y decir, "Bueno, no sé cómo usarlo." Bueno, empezar a jugar, en el buen sentido, con eso y otras cosas un poco más complejas, poder hacer alguna disección de algún invertebrado, alguna disección de una planta. Hay cosas como muy curiosas, pero eso está todo en los temarios.

¿Cómo funciona el financiamiento de la participación? ¿Se cubren viáticos o gastos en las distintas instancias?
Si quedas seleccionado para representar a tu colegio en una etapa nacional, vos viajas a Río Cuarto. Y ahí te hospedas en un hotel, te hospedas en alguna residencia, todo eso está a cargo de la olimpiada, el transporte, el colectivo, la comida y demás, todo eso está cubierto. Entonces, para participar de estos espacios la limitación económica no tiene por qué existir, todo lo contrario. Podemos estar hablando de un colegio o de una familia particular que tenga toda la plata del mundo o estén en la otra posición posible.
La cuestión económica a veces en otros espacios siempre limita, en este caso no tiene por qué hacerlo porque es un programa nacional y todo ese dinero que la olimpiada administra como a cuentagota para asegurarse que cada quien pueda participar está todo cubierto.
Para colegios o docentes interesados en participar, ¿cómo es el proceso para sumarse? ¿existe la posibilidad de involucrarse también como entrenadores?
Sí, hay que completar un procedimiento administrativo muy sencillito. Lo mismo también si un estudiante se quiere sumar, no se suma de forma individual, sino que tiene que tener el aval de un directivo y la institución, el cole se suma formalmente, pero no es algo muy complejo y año a año van sumándose coles nuevos.
Hay coles que participan hace varios años, entonces ya se va armando como un ecosistema muy lindo y los mismos docentes también se van acompañando, decir, "Che, yo tengo una duda." Capaz a veces ni siquiera le preguntan a la olimpiada, se preguntan entre sí, es como una comunidad muy activa que me parece que está bueno.
Y recién ahora, estos años estamos volviendo al mismo nivel de interacción que teníamos previo a la pandemia. La pandemia fue un momento muy desafiante para la olimpiada y recién en estos últimos años estamos viendo cómo esa nueva sinergia de equipo, de comunidad.
Para confirmar, ¿los estudiantes tienen que participar siempre representando a su colegio o existe la posibilidad de armar equipos con chicos de distintas instituciones?
Si, porque vos, en todo el certamen nacional representas tu institución educativa, sea un cole privado, un colegio gestión pública, un cole gestión mixta, pero vos representas al colegio. Entonces, tenés que tener el visto bueno de los directivos y un docente o una docente que se puede hacer cargo como de “tutelarte”, porque vos de repente si viajas al nacional tenés que viajar acompañado porque sos menor de edad. Hay unas cuestiones ahí más legales para hacerlo lo más riguroso posible, pero sí, en general, yo no he escuchado muchos casos de docentes que no quieran sumarse.
Me parece que ahí la motivación de esos estudiantes es como la cosa más genuina que existe y poder capitalizarlo, poder potenciarlo es clave.
Y en relación con la preparación, tanto desde el rol del docente como del estudiante, ¿cuánto tiempo de dedicación implica entrenarse para la competencia? Desde tu experiencia, y ahora también entrenando a otros, ¿cómo es ese proceso y qué nivel de compromiso se necesita para aspirar a llegar a instancias más avanzadas?
Y es muy relativo, es un desafío para la olimpiada y para sus estudiantes, porque de repente nosotros como olimpiadas tenemos colegios que ya parten de bases muy diferentes. Es una realidad que el sistema educativo a nivel secundario está bastante debilitado en muchos sentidos. Entonces de repente no era lo mismo que se exigía antes que ahora. Han cambiado los contenidos, han cambiado las formas de aprender, las formas de enseñar. La olimpiada también se tiene que ir adecuando y lo está haciendo.
Pero si es verdad que también vos tenés un cole privado o tenés un cole público capaz como, el Montserrat, el Manuel Belgrano, que son coles preuniversitarios como acá en Córdoba o no el Nacional de Buenos Aires que tienen un nivel académico que es bastante asimétrico con capaz otro cole. No estoy diciendo que un cole público, un cole privado sea mejor ni peor, por el contrario, pero hay una simetría.
Entonces, a veces como barajar y dar de nuevo en ese contexto es desafiante. Por eso los diseños curriculares o los contenidos que uno selecciona en la olimpiada tratan de ser contenidos que también están capaz en diferentes provincias del país como para también ser lo más equitativo posible. Eso como a nivel de contenidos.
Y a nivel de tiempo, nosotros siempre les brindamos una lista de bibliografía. Hay muchos libros introductorios a la biología y esos libros pueden ayudar mucho y guiar mucho ese proceso de aprendizaje. Y a veces hay temas que a los chicos les gustan, otros temas que no. Eso es muy relativo, muy subjetivo, pero sí, por lo menos la experiencia que yo tenía era decir, bueno, nosotros teníamos un horario fijo toda la semana, nos juntábamos “x” cantidad de horas en un contraturno capaz y lo íbamos trabajando de a poco. Entonces, vos tenés todo un año para ir preparándote para diferentes instancias y entonces no es que te vas a poner a estudiar tres días antes para el examen porque va ser un poco más complicado.
Entonces, pensarlo de una forma más gradual, acompañado de esa bibliografía y demás y obviamente tratando de entender que la biología no se estudia solamente de los libros. También hay cosas muy prácticas, desde agarrar una flor y diseccionarla o tratar de hacer un pequeño experimento en tu casa o en el laboratorio del colegio. Es fundamental, pero sí es demandante, es exigente, no lo vamos a mentir.
Buscamos la excelencia académica y hemos debatido mucho sobre qué entendemos por excelencia. Es relativo en algunos casos, pero sí pensamos en tratar de que esos estudiantes estén a la altura de los mejores de Iberoamérica, los mejores del mundo.
A veces es muy complejo pensar eso porque digo, uno tiene que competir capaz con estudiantes de China, con estudiantes de Europa, con estudiantes de otras partes de Latinoamérica, donde a veces las asimetrías en los sistemas educativos son muy grandes, pero aún así Argentina siempre termina muy bien posicionada en esos en esos rankings y nos llena de orgullo.
Ahora desde tu rol como entrenador, acompañando a chicos en instancias internacionales, ¿cómo es esa experiencia? ¿qué implica estar del otro lado y acompañarlos en ese proceso?

Bueno, es desafiante. Primero, una de las mayores barreras es el idioma. La olimpiada no exige que los estudiantes sepan inglés, que sepan portugués, que sepan ningún otro idioma más que el idioma oficial de la Olimpiada Argentina de Biología, que es el español. Entonces, eso es importante para aclararlo.
Pero sí entre estudiantes cuando se van conociendo, cuando de repente van tratando de contactarse con otras culturas y bueno, a veces el idioma es una barrera. No solo el idioma,
sino las formas, los modos. En general, los argentinos somos muy charletas. Entonces también pasa que, por ejemplo, me acuerdo una imagen patente de uno de nuestros estudiantes tratando de abrazar a un estudiante chino y el estudiante chino que tenía otros modos de actuar, es raro, pero esas cosas raras, también son anecdóticas, son buenas, después así se generan amistades genuinas.
También está lo de llevar alguna comida típica. Los argentinos siempre estamos ahí con el mate bajo el brazo, entonces “Che, ¿querés probar el mate?” Le explicas que es como un té, pero no es un té, ¿viste? Hay muchas cosas graciosas, y eso es lo potente, porque nosotros, siempre aspiramos a que los chicos sean lo más profesionales posibles y que tengan todas las herramientas y que conozcan también Argentina.
Otra cosa que siempre hacemos y a mí me encanta, es empezar, por ejemplo, a hablar de animales nativos, plantas nativas. Mucha gente no conoce que es un algarrobo , que el hornero es el ave nacional, o que el ceibo es la flor nacional o los símbolos patrios. Entonces, hacemos también que los chicos vayan estudiando y explorando otras cosas que hacen parte de la identidad argentina para que vayan super profesionales, super potentes a poder mostrar esas potencialidades que tiene el país a nivel académico,
Para nosotros que sean parte de la delegación argentina es algo maravilloso porque esa delegación con mucho esfuerzo, cada contribuyente con sus impuestos sostiene todo este programa nacional. Entonces, los chicos desde un primer momento les decimos, estar acá es una responsabilidad muy grande. Hay gente que con sus impuestos está bancando esto y posiblemente nunca llegue a la universidad y ustedes a través de la Universidad Nacional de Río Cuarto y de la Olimpiada pueden vivir esta experiencia.
Claro, o sea que también es formarlos como embajadores culturales, y eso está muy bueno.
Ni hablar, en la Iberoamericana se hace mucho esto de tener una noche en donde vos mostrás tu cultura. Todo un desafío, ¿No? Pero en general los chicos tratan de bailar a veces una chacarera, un gato. Muchas veces los chicos nunca conocieron el folklore argentino porque no se lo enseñaron en la escuela. Pero entonces aprender lo que es una chacarera simple, una chacarera doble, cómo bailar, cómo es la vestimenta típica, es algo maravilloso porque va mucho más allá de los contenidos estrictamente biológicos.
Al final, todo esto que mencionás tiene mucho que ver con habilidades interpersonales y multiculturales, que son fundamentales hoy en día.
Totalmente, por ejemplo, muchos chicos entran a la olimpiada siendo super introvertidos o introvertidas, capaz no hablan tanto o tienen ciertos miedos, lo cual es lógico. La adolescencia es un momento muy complejo en la vida de las personas. Pero después salen de todo el proceso Olimpiadas hablando en público, agarrando el micrófono, vienen a la nacional porque después los invitamos a que colaboren y ellos a veces son locutores o se ponen a coordinar una actividad o sacan fotos. Son personas a veces totalmente diferentes y eso es buenísimo porque crecen de forma integral.
Y ya para cerrar ¿Qué le dirías a un chico o chica que no se anima a participar? Quizás alguien que ve esto y piensa “está bueno, pero no tengo el nivel, no sé lo suficiente o no soy tan bueno”, o que simplemente le da miedo competir porque nunca lo hizo. ¿Qué le dirías para que se anime a dar ese paso?
Bien, la primera cosa que le diría es que se anime. Es difícil, nadie lo niega, pero cuando uno piensa en una competencia, no estás compitiendo necesariamente con el otro, con la otra, estás compitiendo con vos mismo. Entonces, si bien hay que tolerar, frustraciones, expectativas capaz un poco infladas o demás, es difícil, pero la olimpiada te permite conocer otras realidades. Yo a través de la olimpiada no solamente pude salir del país por primera vez, que capaz por mis propios medios me hubiera sido muy difícil o imposible, sino también armar una red de gente, no solamente de forma internacional, sino de forma nacional.
Yo tengo la posibilidad ahora de moverme por diferentes partes de Argentina y siempre tengo un amigo de la olimpiada. Pasan años sin que nos veamos y es algo maravilloso porque decís: "Che, estoy por tu ciudad, me encantaría conocer a tu a tu familia, “Sí, venite!”. Esa red, uno no la puede tejer o es muy difícil tejerla por fuera de la olimpiada porque son todas personas apasionadas.
Creo que la cuestión de la ñoñez es un punto en común. Son toda gente que si les gusta la biología es por ahí. Como si te gusta la matemática, la olimpiada de matemática será la tuya, la filosofía tenes olimpiada de filosofía, está la feria de ciencias.
Esos espacios extracurriculares que a veces terminan no siendo necesariamente extracurriculares, porque también hacen a la currícula formal. Pero esos espacios extracurriculares te forman como persona.
Entonces, si bien capaz que no te va muy bien en un examen, al año siguiente volvés, lo intentás y seguramente te va a ir mejor. Hay un montón de variables que se ponen en el juego, pero el crecimiento que uno tiene formando parte de estos espacios, que son políticas públicas que funcionan hace muchos años, que tienen historia, y esos vínculos que uno también teje con docentes. Yo a mi docente de la olimpiada la adoro a la Sabri, a Vero, a toda esa gente que me ha impactado y son personas que te dejan huella.
Entonces, también animarse, tirarse esa pileta y ver qué pasa. Así que para mí no hay que quedarse con esas dudas o con esa expectativa de qué habría sido o qué podría ser, sino hacer a lo sumo nada, no salió bien y es una experiencia y de eso se aprende.
Como idea final me gustaría decir que no se queden con preguntas, que esas preguntas las capitalicen y las canalicen a quienes tienen que ser preguntadas. Entonces de repente es eso, en las redes de la olimpiada, los correos de la olimpiada, está toda esa información que está pública, disponible y sí uno como estudiante tiene esas ganas, es tan sencillo como agarrar algún profe con el que tengas más o menos confianza o ir a tocarle la puerta a tus directivos que están a disposición o deberían estar a disposición para que vos puedas potenciar eso y que participar de estos espacios, digo, te ayuda a crecer, te ayuda a ser mejor persona y mejor profesional.
Si llegaste hasta acá y te interesaría vivir esta experiencia, te invitamos a que visites y consultes las redes sociales de la Olimpiada Argentina de Biología, donde vas a poder informarte sobre fechas clave, inscripciones y material de preparación.
Además, no dudes en investigar sobre otras competencias, como las Olimpiadas de Filosofía, las Olimpiadas de Historia o las Olimpiadas de Química.


