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Conocé la historia de Bautista y su camino hacia Harvard

hace 11 minutos
19 min de lectura

Por Alejandro Fernandez y Constanza Bonaldi



Estudiar en Harvard suele imaginarse como algo imposible. Lejano. Y si bien es cierto que el ingreso a esta universidad es sumamente competitivo y costoso, también es cierto que existen canales, vías de apoyo y becas de ayuda económica para poder acceder a una de las mejores universidades de Estados Unidos y del mundo.


Desde Pharos charlamos con Bautista Bassi, Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires, Máster en Economía de la Universidad de Di Tella y actualmente maestrando en Administración Pública con orientación en Desarrollo Internacional en la Universidad de Harvard. Con él conversamos sobre cómo construir una trayectoria para llegar a este tipo de universidades, cómo armar una red estratégica y qué puertas le ha abierto estudiar en una casa de estudios de este calibre.



¿Podrías presentarte y contarnos un poco quién sos y que estás haciendo actualmente?


Me llamo Bautista Bassi y el mes pasado cumplí 26. Soy de Carlos Tejedor, provincia de Buenos Aires. Viví ahí hasta los 17 años y después me fui a Buenos Aires a estudiar. Estudié economía en la UBA (Universidad Nacional de Buenos Aires).  Después hice una maestría en la Universidad Torcuato Di Tella, en economía también y al mismo tiempo siempre trabajaba y estudiaba, para mantenerme, pero también para aprender cosas relacionadas con el estudio. 


Al principio, cuando tenía 19, hice una pasantía de un año en una consultoría. Al mismo tiempo empecé a dar clases en la UBA. Di varios años clases ahí y después empecé a trabajar en Mercado Libre, teniendo clases en Di Tella, y estando un poco en CONICET. 


Después terminé la maestría, apliqué a Harvard y tuve la suerte de quedar. Ahora estoy estudiando en el programa MPA-ID, Maestría en Administración Pública orientada en Desarrollo Internacional. Acabo de terminar el primer año, y ahora estoy en Washington DC haciendo una pasantía. 


Me gusta mucho el espacio, así que estoy haciendo una pasantía con una startup del espacio. Y ahora en agosto vuelvo a Harvard a cursar el segundo año.



¿Harvard era un sueño que tenías desde chico, algo en lo que te proyectabas hacía tiempo, o la idea surgió de manera más espontánea? ¿Cómo nació tu interés en aplicar? 


La verdad es que en mi familia son todos profesionales. Por ejemplo, mi abuelo era médico y estudió en España. Mis papás son los dos profesionales, mis tíos también. Pero no es que en algún momento quería estudiar en Harvard. Osea uno conoce la universidad, pero nunca pensás en estudiar ahí porque nunca uniste  los dos puntos. Pero sí que desde que era chiquito fue implícito irse a estudiar a Buenos Aires luego de terminar la escuela. 


¿Por qué? El por qué no lo sé, ese es el camino natural que hay que hacer y como que me inculcaron ese camino. 


Empecé a estudiar economía en la UBA. No sabía muy bien por qué  economía. Me gustaban temas de la secundaria, el tipo de cambio, inflación, dólar y tenía un poquito de facilidad en matemáticas. 


Fuente: Noticias Pehuajó
Fuente: Noticias Pehuajó

Después en la UBA me fue bastante bien, fui el mejor promedio y no sabía si hacer el doctorado en economía o no. Por eso fui a la maestría en Di Tella. Una maestría en economía bastante rigurosa, como un nivel de doctorado. Era como una manera de probarme y de decir, "Okay, quiero tener esta vida como estudiante de doctorado en economía, ¿sí o no?" 


Y más o menos entre la maestría y mis amigos que hicieron doctorado o que están haciendo doctorado, me di cuenta de que no me copaba tanto el mundo del doctorado en economía. Sí, me iba bien en economía , pero  sentía que tenía otras ventajas comparativas y me di cuenta que prefería un poco más el mundo emprendedor.… . De hecho, me gustaría ser emprendedor para ser honesto. 


Es más, estuve ayudando a un startup en Argentina a fines 2024. Entonces dado mi perfil que era un poquito más académico pero a la vez emprendedor, ya que había trabajado en Mercado Libre, elegí este programa que estoy haciendo en Harvard.


Puedo decir que empecé a pensar en aplicar a la universidad a partir de febrero, enero 2024, y apliqué en diciembre de 2024. Una vuelta, en febrero de 2024 estaba en mi casa allá en Tejedor con mis papás mirando tele, mirando tenis,  y  le digo, "Bueno, a fin de año quiero aplicar a un par de universidades, incluyendo Harvard y voy a renunciar a Mercado Libre, de dar clases y de todo, voy a vender todas mis cosas en mi departamento y quiero ir a pasar año nuevo a la Ópera de Sydney y después quiero hacer un viaje de mochilero.." 



¿Cómo fue el proceso de admisión? Aplicar a una institución como Harvard no es solo una cuestión de completar papeles, sino que también implica una carga emocional importante: la espera, la incertidumbre del resultado. ¿Cómo viviste ese proceso y cómo lidiaste con esa parte emocional?


El proceso  es bastante no lineal .Hay tres verticales, tres aristas. 


La primera es que te lleva mucho tiempo… Uno tiene que contar una historia consistente a la hora de aplicar. Quiere decir que si uno quiere aplicar, por ejemplo, a un MBA, un MPA-ID, el que estoy haciendo yo, un doctorado, etcétera, tiene que tener años de background (antecedentes) en donde uno puede decir, “Mira, durante los últimos años he estado haciendo esto, entonces tengo perfil profesional, tengo perfil político, tengo perfil académico”. Y ese es un costo que lleva, porque es como un trabajo que tiene uno todos los días, donde dedicás un ratito de tiempo a ver de qué manera uno puede mejorar el perfil para el día de mañana. 


El segundo costo es en términos de examen,  porque uno tiene que rendir inglés, tiene que rendir un examen de lógica, tiene que hacer transcripciones, ensayos, tiene que hacer todo un proceso burocrático, el cual implica un costo en sí que también lleva plata, ahí tiene un costo más monetario. 


Y el tercer costo es en términos de tener un capital social para poder llegar. Es decir, que tres personas te tienen que firmar carta de recomendación y tienen que ser personas que tengan llegada a las universidades para decir: “yo soy una persona que me conocen por A o por B y voy a recomendar a Bautista para que venga a estudiar a Harvard” y el de Harvard tiene que decir por ejemplo: "Ah, mirá, valoro la palabra de esta persona, entonces me interesa a mí escuchar su opinión”. Pero todo eso no se construye de un día para el otro. Lleva tiempo porque esa persona que te recomienda pone las manos en fuego por vos, porque mañana vas a estar en la universidad, pero si hacés algo mal al final del día la persona que te recomendó puede ver afectada su reputación.


"El proceso es bastante no lineal. Hay tres verticales. La primera es que te lleva mucho tiempo. Uno tiene que contar una historia consistente a la hora de aplicar (...). El segundo costo es en términos de exámenes (...). Y el tercer costo es en términos de tener un capital social para poder llegar."

Además, soy una persona que pide muchos consejos. A mis amigos que han estudiado en Estados Unidos o que siguen estudiando, durante todo ese año 2024 los re molestaba, le decía, por ejemplo “mira, estoy escribiendo este ensayo, me gustaría que me lo leas, dame consejos”o “mira, necesito hacer esto,  por favor, dame una mano o qué opinas sobre esto”. 

Entonces tenía alrededor de 20 amigos a quienes llamaba una vez por mes para pedirle consejos sobre diferentes cuestiones.


Y cuando ya está llegando la fecha,  vos solamente ya querés hacerle clic para mandar tu toda tu aplicación. Y cuando cierra el período de aplicación ya está ¿Vieron cuando Julio César cruzó el rubicón y dijo: “alea iacta est” (la suerte está echada)? Como que ya está, ya de tu lado está todo. 


Igualmente estaba muy nervioso. Nervioso en el sentido de ansiedad, porque ya de tu lado estaba todo hecho, pero te da ansiedad porque te puede caer un mail importante en cualquier momento del día y que te va a cambiar el rumbo de tu vida. 



Es muy importante que resaltes el tema de apoyarse en otros, porque generalmente, al pensar en este tipo de procesos de aplicación, tendemos a creer que es algo que debemos afrontar solos, que no podemos compartirlo con nadie. Creo que ahí radica el valor: animarse a apoyarse en los demás, a buscar consejo, a preguntar cómo abordar cada etapa, es también una forma de aprendizaje en el camino. 


100%. En 2021 yo seguía varios chicos por Twitter que también habían estudiando en la UBA como yo, maestría en Di Tella  y en ese momento estaba haciendo doctorado en Stanford o en MIT, Matías o Pedro. 


Yo no había terminado la UBA todavía, pero lo veía y decía, "Wow." Entonces, una vuelta les escribo para pedirle consejos.


Ahora son mis amigo. Por ejemplo, hace dos meses fui a San Francisco, a Stanford, y estuve con Mati una semana. Y con Pedro viví prácticamente todo el año pasado en Boston. Pero en aquel momento me bajaron línea en el siguiente sentido… porque yo les pedí consejos y me dijeron ambos: "La única diferencia entre vos y yo es la edad. Yo estoy acá porque tuve la buena suerte o la mala suerte de nacer cuatro o cinco años antes que vos y vos no. Pero lo único que te voy a pedir, me dice, es que yo te voy a ayudar con todo, pero vos después tienes que seguir la cadena. Quiere decir que cuando a vos te piden ayuda, vos tenés que seguir la cadena y ayudar a las próximas generaciones que vienen, porque la única diferencia entre vos y un chico más joven que vos es que uno nació en un año y otro nació en el otro”. 


Y una vez que me dijeron eso fue como una sensación de empoderamiento, porque ellos decían solamente en términos de edad y después en términos de ayudar a seguir la cadena. Y ahora yo siempre cuando ayudo a alguien les digo lo mismo “porfa, sigan la cadena”.



Respecto al proceso de admisión, mencionaste las cartas de recomendación, que es uno de los puntos que más le cuesta a quien recién empieza a armar una aplicación. ¿Cómo conseguiste a tus recomendadores? Hablás de un proceso de construcción: ¿cómo fuiste forjando esa relación hasta llegar a que te recomendaran? 


Las tres personas que me recomendaron en el mundo de la academia fueron Juan Carlos Hallak, Andy Neumeyer y Guadalupe Dorna. 


Con Juan Carlos Hallak, actualmente profesor de economía de la UBA, PhD en Harvard, trabajamos en un proyecto de planes de promoción industrial en Argentina en el siglo XXI. Juanca es un genio, aprendí mucho con él, tanto en términos de economía como formas de trabajar y buenas prácticas.


Andy Neumeyer fue profesor de Di Tella, Phd en  Columbia. En el primer año de la maestría, yo ya sabía que quería aplicar más o menos, a mediados de 2023. Cursé con él y para el final de la materia hay que hacer como un “paper”, un trabajo de investigación para que te pongan la nota. Ese trabajo de investigación fue también mi tesis de maestría de Di Tella, así que le puse mucho empeño para que eventualmente pueda obtener otra carta de recomendación.


Y la tercera fue Guadalupe Dorna, que fue también en Di Tella profesora, e hizo el mismo programa que estoy haciendo yo en Harvard. Hablé con mi directora de la maestría, Marcia y  ella me pregunta, ¿qué materias querés dar en Di Tella este año?" Y yo le digo: "Quiero hacer esta materia, quiero dar esta materia." Por suerte terminé siendo el ayudante de Guada. Después fui ayudante en tres materias más. También ella me recomendó para que yo diera un curso teórico y finalmente me recomendó. 


Pero como les digo, esto es un capital social que uno tiene que armar. Además hay que ser un poco estratégico, porque no te sirve cualquier persona, te sirven personas puntuales. Y con esas personas puntuales vos realmente no solo tenés que trabajar, sino que tenés que trabajar bien porque si no, no te recomiendan o no te recomiendan tan fuertemente, es decir que te pueden recomendar para una universidad, pero capaz a una un poco de menor escalón. 


"Hay que ser un poco estratégico, porque no te sirve cualquier persona, te sirven personas puntuales. Y con esas personas puntuales vos realmente no solo tenés que trabajar, sino que tenér que trabajar bien (...)"


Está buenísimo todo esto que compartís, y creo que en general falta pensar este tipo de cosas de manera estratégica. Muchas veces se tiende a decir "me voy a acercar a este profesor porque me fue bien en su materia", sin pensar si realmente le va a sumar a la aplicación que ese profesor escriba la carta. Ahí está la clave. 


Si te va bien en una materia, no tenés que acercarte por default. Yo estoy muy en contra de la frase, “el conocimiento no ocupa espacio”. 


El tema es que yo estoy en contra de eso porque en realidad es obvio que el conocimiento no ocupa espacio, pero vos aprendiendo algo o dedicando el tiempo a algo que le estás sacando tiempo a otra cosa que le podrías haber dedicado tiempo también. Tenés que ser estratégico a donde querés apuntar, porque si no abarcas mucho y apretas poco.



Ahora, pasando un poco al tema de tu vida diaria, ¿nos podés contar cómo es el día a día de un estudiante de Harvard? O, más específicamente, de tu maestría. 

 

Curso tres materias más o menos por día y las clases arrancan a las 9 de la mañana y van hasta  las 3 de la tarde. Son tres clases de una hora y cuarto.


Antes de las 9 de la mañana me despierto y depende el día,  siempre me pongo a tomar mate y escuchar música o si estoy muy hasta las manos, agarro la computadora, pero sino tambien me pongo a leer un libro, a tocar la guitarra, voy a jugar a tenis, o al gimnasio.


Después, voy a cursar, ahí almorzamos algo tranquilo porque a las 3 de la tarde como que ya termina todo y la gente ya se va a la universidad. Después a las 3 de la tarde, es como si te quedó algo para hacer lo haces ahí y si no ya te vas a hacer deportes o…  cocinas o te juntás con un amigo. Los días duran poco pero son muy intensos y hay muchos estímulos. 


Quiere decir que semana a semana muchas personas vienen a dar charlas. Entonces, tenés que aprender a decir que no muchas veces, porque sino terminás la semana y no pudiste ir al gimnasio, no pudiste jugar al tenis, no pudiste dormir 8 horas. Entonces tenés que aprender a ser un poquito estratégico ahí.



Está buenísimo. Llama la atención el equilibrio que mencionás entre el estudio y otros aspectos de la vida, algo que le cuesta mucho a mucha gente. ¿Cómo hacés para estudiar? ¿Cuál es tu estrategia de aprendizaje o tu método?


La verdad es que yo soy un desastre. Hay gente que se puede sentar a estudiar 3 horas de corrido o 2 horas. Yo no puedo. Yo apelo mucho al interés compuesto. Quiere que todos los días le dedico media hora o 40 minutos a algo que debo hacer, pero todos los días. Soy una persona que jamás va a poder hacer la heroica de estudiar 10 horas de corrido. O sea, es imposible, no me sale eso. Y después para estudiar, es como que estudio media hora, 40 minutos, como mucho una hora de corrido. Es hyperfocus. Mi método por decir de una manera sería muy breves lapsos de tiempo, 40 minutos, una hora, capaz que dos o tres veces por día eso. Si es durante la mañana, mejor. Ya después de las 6 de la tarde, 7 de la tarde no puedo más. 


La constancia para mí es clave. Hay una comparación que me ayudó mucho a entenderlo: la diferencia entre el interés compuesto y el interés simple. Si todos los días mejorás un 1%, después de 100 días estás en un nivel completamente distinto. Es como jugar al tenis: no es lo mismo entrenar tres veces por semana una hora cada vez, que entrenar una sola vez por semana durante tres horas. Esa diferencia me ayuda muchísimo a entender la importancia de la constancia. 


"La constancia para mi es clave (...). Si todos los días mejoras un 1%, después de 100 días estás en un nivel completamente distinto."

Más allá de lo académico, ¿qué otras habilidades sentís que pudiste desarrollar durante este año en Harvard? Pensando, por ejemplo, en habilidades blandas, o en todo lo estimulante que mencionás que sucede en el campus: ¿hay algo en lo que sentís que creciste, tanto a nivel profesional como personal? 


Sí.  Dos o tres cosas. Primero aprender a decir que no, porque es algo como que al principio queres decir que sí a todo y después te das cuenta que no podes decir que sí a todo.


Entonces aprender a decir que no, lo cual no es un “no” de mala gana, sino de “no, perdón, pero no puedo y me muero de ganas de estar, pero no puedo y así es la vida”. Antes dormía 5 horas, 4 horas en total con tal de hacer todo. 


Es por eso que, para mí aprender a decir que no, me ayudó bastante y trato de darle mucho amor a dormir bien. Antes mi cabeza decía: dormir bien, comer bien y entrenar. Se me hacía fácil lo de comer bien y entrenar, pero a lo de dormir bien nunca le prestaba atención. Ahora es como que le di un poquito más de amor y puedo ser un poquito más productivo. O sea, decir que  “no” es algo que “te fuerza a”, aprendés y después también a ser mucho más políticamente correcto. No porque no lo fuera antes, pero hay algo que aprendemos bastante que es “to respectfully disagree”, es decir, aprendés directamente a decir: “no estoy de acuerdo o tengo otra opinión”  


Al final, uno termina teniendo mucha más templanza a la hora de charlar. Por ejemplo, nosotros estamos rodeados de asociaciones. Ahora el año que viene con Martín vamos a ser los presidentes de la Asociación de Latinoamericanos en Harvard. Entonces, en todo momento estamos charlando con personas que tienen diferentes intereses, que tienen diferentes egos, y es como que uno se vuelve mucho más maleable para ese tipo de situaciones. Entonces, la verdad es que a mí me ha ayudado bastante en términos soft skills (habilidades blandas). 




Es que, además, estás en un entorno totalmente distinto: ya no es la Di Tella. Es otro contexto, con toda la cuestión de las diferentes culturas, gente de distintos países. La diversidad se vuelve aún más grande.


Si, la diversidad se vuelve super grande. Por ejemplo, estamos en la clase y tengo un amigo de Filipinas, otro de Malasia, que opinan algo completamente diferente a lo mío, y ,sin embargo, estudian en Harvard. No es como si yo pudiera decir, "Lo que vos estás diciendo está mal, lo que vos estás diciendo está bien”. No está ni bien ni mal, es una cuestión de respeto y perspectiva.


Otra cosa es que estar en Harvard te empodera un poco. Es como que hay un shift (cambio). Pasás de pensar en qué cosas puedo hacer a qué cosas quiero hacer. Antes quería aportar valor allá afuera, pero era más acotado el rango de cosas que uno tenía pensado que podía llegar a ser. Pero allá, por ejemplo, tengo unos amigos que quieren ser presidentes, otros que quieren tener fundaciones que cambien las realidades… Entonces como que apuntas un poco más alto y eso la verdad es que para mí es una responsabilidad que tenemos, por estar estudiando en esta universidad. 


Y en cuanto a estudiar en Harvard, ¿hay algún mito que descubriste que no era así cuando llegaste? ¿Algo de lo que dijiste "esto en realidad no es como lo pintan, lo estoy viviendo de otra forma"? 


La verdad es que yo no suelo generarme expectativas para las cosas, me pasa siempre con todo. Si empiezo un deporte nuevo, si empiezo un instrumento nuevo, si me voy a una ciudad nueva, es como que digo, “vamos a ver qué onda”. Pero algo que sí valoro mucho, aunque es un mito esto, es cómo la gente tiene la capacidad de decir, “no sé”, en estas universidades. Por ejemplo, charlás con un premio Nobel y vos le preguntás algo y te dice: "no sé". Los profesores igual dicen, “no sé”, o te dicen "me equivoqué”. 


Por ejemplo, tengo un profesor, Dan Levy, que dice que lo segundo más difícil de decir para una persona es que está equivocada. Y lo primero más difícil es “tenías razón”. Y él lo suele decir una vez por semana: lo tenés que decir y te hace alguien mejor. Entonces, algo que valoro mucho es esa capacidad, esa facilidad de decir "no sé”, de las personas o “me equivoqué”. "Che, me salió mal algo." Es como que sentís como, "No, no lo digas público y una vez que estás ahí  “che me confundí. ¿Y Cuál hay?” Me sigo llamando igual, mis amigos siguen haciendo lo mismo, mi familia sigue igual, sigo estudiando acá.



En LinkedIn te definís como "emprendedor espacial", algo que ya fuiste comentando un poco. ¿Nos podés contar más sobre la pasantía con Symphony Space que estás haciendo ahora? 


Esto tiene que ver con el empoderamiento que comentaba anteriormente.  Ser emprendedor es algo que me gustaría hacer. Me gustan mucho conceptualmente las ideas y me gusta mucho seguir ideas... Además, siento que puedo tener ventajas comparativas para poder ser emprendedor.


Lo del espacio es algo que siempre me llamó la atención, pero nunca dije, "Che, voy a meterme en esto” porque no lo sentía como alcanzable, pero cuando llegué a Harvard, directamente me puse obstinado con el espacio. Por ejemplo, fui a ver un lanzamiento del Falcon 9 SpaceX en Florida el año pasado. Tengo un amigo que me invitó porque tiene un centro de datos en el espacio. Tengo otro amigo, por ejemplo, que tiene una empresa de minar asteroides, etcétera. Entonces, ya que tenía que hacer una pasantía obligatoria este verano decidí inclinarme hacia este rubro. 



Estoy haciendo dos en realidad, una que todavía no la publiqué en LinkedIn, en una organización sin fines de lucro que es básicamente ayudar en temas de seguridad nacional en también en espacio con un chico de la NASA para convencer inversores de porqué es importante poner dinero en el espacio. Y la segunda es esta en Symphony Space que es una startup del espacio, que empezó en noviembre y básicamente somos cuatro en la compañía. Está la CEO (Director Ejecutivo), el CTO (Director de Tecnología), una chica que se dedica a comunicaciones y cosas de staff,  y yo que me dedico a todo un poco.


Yo les dije: “quiero estar en el ruido de ustedes porque el día de mañana quiero ser space entrepreneur, entonces quiero estar con las cosas legales, con las cosas de finanzas, con las cosas de contabilidad, con todo el ruido de una startup. 


Estoy buscando para el día de mañana tener un co-founder, para hacer mi propia empresa del espacio. Sobre qué va a ser la empresa depende las características de mi tenga mi co-founder. Si es alguien que se dedica a hacer satélites, será una empresa de satélites. Si es propulsión, será una empresa de propulsores. Si es de estaciones, será una empresa de estaciones, lo que sea. Pero a ver, es difícil encontrar cosas que a uno le motive hacer y creo que a mí el espacio me gustaría. Y al final del día, hoy en día hay mercado, hay un montón de cosas. 


También me gustaría generar impacto. Para mí de acá a millones de años asumiendo que la vida humana va a seguir, y vamos a vivir en más de un planeta. Entonces ¿por qué no empezar ahora haciendo eso?



¿Te gustaría hacer esto en Argentina? 


Me encantaría. Obviamente que es más prolífico construir una empresa de esas características en Estados Unidos que en Argentina. La empresa tendría que tener una pata en Estados Unidos sinceramente también, pero me encantaría enarbolar la bandera de argentina en el espacio. En mi ideal sería Argentina, sinceramente, pero viste hay que ver cómo las cosas se dan. 



Ya para ir cerrando, tenemos una pregunta más a modo de tip o consejo, un poco más general: ¿qué le dirías a los jóvenes profesionales y estudiantes que hoy forman parte de nuestra comunidad, o que nos están leyendo, que tienen vocación por transformar su realidad, pero ven estos espacios de formación más globales como algo muy lejano? ¿Qué primer paso pensás que tendrían que dar para empezar a concretarlo, si realmente quieren entrar en una institución como Harvard, o en otras de Estados Unidos o de Europa?


Primero que tengan confianza en ellos mismos. Que valoren mucho la curiosidad y el ocio. Para mí la curiosidad es algo completamente importante. La curiosidad en el sentido amplio de la palabra y el ocio es una condición necesaria para que haya curiosidad después.. No digo “ocio” de estar tirado en la cama o en un sillón, pero me refiero a ocio en el sentido de dedicarle amor propio a uno mismo y decir, "No sé, tengo estas dos horas en el día, ¿voy a dejar que mi cabeza me lleve para buscar cosas, aprender cosas?: Yo valoro mucho jugar, ya sea deportes, cartas, ajedrez, valoro mucho jugar y para mí es como dejar jugar a tu cabeza. O salís a caminar y dejás que los pensamientos fluyan.


"Primero que tengan confianza en ellos mismos. Que valores mucho la curiosidad y el ocio. Para mi la curiosidad es algo completamente importante"

Esa curiosidad para mí lleva a lindos lugares, pero necesitas del ocio. 


Después pensar en alto.  Con esto se me vienen varias frases a la cabeza: por ejemplo en los commencement speech de Harvard, que es cuando todos los años se gradúan las personas,  Mark Zuckerberg dijo: “ el mayor de los riesgos es no tomar ningún riesgo”. Y J.K Rowling también dijo: "Es imposible vivir sin fallar. A menos que vivas una vida tan pacífica que aunque nunca quieras arriesgar lo suficiente. En ese caso, si ocurre eso, ya erraste por default." 


Entonces, un consejo sería que haya una mezcla entre tomar riesgos y curiosidad para mí.

La tercera cosa sería: muchas veces yo la he pasado mal en el día a día, ¿viste? Yo trabajaba full time, estaba haciendo la maestría en Di Tella o estaba en la UBA y daba clases también en cuatro o cinco cursos al mismo tiempo y y viste, hay sábados a la mañana que me despertaba, domingo a la mañana que me despierto, y digo, "¿Por qué tengo que estar haciendo todo esto ahora si no tengo ganas directamente?" Entonces diría que muchas veces justifica los medios en el sentido de que yo tengo amigos juegan al tenis y se dedican a jugar al tenis y yo veo la vida que tienen,y a veces uno piensa que ser profesional del tenis parece con todo color de rosas y los chicos viajan solos, no ven nunca a sus familias, se van de torneo a torneo, ¿viste? Esto es un sacrificio enorme y tienen que aguantarlo. Pero el fin justifica los medios para ellos en ese caso.


Entonces tiene que haber una intersección entre estratégicamente decidir cuándo el fin justifica los medios más curiosidad, más tomar un poquito de riesgos.



Viendo que sos un aficionado al tenis, para cerrar nos gustaría preguntarte: ¿hay alguna situación en la que te hayas encontrado con un “match point” (situación en la que un jugador se encuentra frente al punto que podría decidir su derrota en el partido) en contra y que te haya dejado alguna enseñanza que hasta el día de hoy la sigas recordando y aplicando?


Si, suelo tomar las cosas pacíficamente y para mí es como el Ying Yang, los que me conocen saben que soy una persona muy enérgica.


Como decía Rafa Nadal, en las victorias no me siento el mejor, y en las derrotas no me siento el peor. Entonces, cuando las cosas van muy bien me pongo feliz, pero no mucho. Y cuando las cosas van mal, sé que las cosas están mal, pero también sé que van a ir mejor eventualmente.


Por ejemplo, buscar esta pasantía del espacio es muy difícil si no sos estudiante estadounidense, y recuerdo que buscaba en muchos lugares y no encontraba nada. Mi objetivo era trabajar en una space startup. Y yo estaba con un match point en contra porque ya tenía el pasaje para volver a Estados Unidos y no tenía idea de qué iba a hacer. Y el primero de junio era lunes y en Ezeiza, antes de embarcar chequeé el mail y me habían enviado la oferta de pasantía en ese mismo momento. 


Entonces, fue una sensación no digo de match point en contra que revertí, pero sí esa sensación de templanza de saber que uno da todo lo que esté a su alcance. Como dice el Profesor Dan Levy: “da todo lo que vos puedas y después no te preocupes por el resto”. También lo dice Nadal, si hiciste todo lo que podías, ya está. Luego dependerá de cómo dejas que las cosas fluyan y eso es algo que aprendemos bastante en Harvard, sobre cómo separar calidad de las decisiones con la calidad de los resultados, lo cual quiere decir que podés tener una decisión buena y un mal resultado o viceversa.


Entonces, saber separar la calidad de las decisiones de la de los resultados te brinda una templanza de que diste todo y si no salen bien las cosas es porque tuviste mala suerte en el momento, pero ya diste todo. Lo que está fuera de nuestro control, lo tenemos que dejar fluir, pero siempre podemos dar el 100%.





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