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Entrevista: Conocé la historia de Alejo, ganador de la beca Latin Grammy


Las becas de la Fundación Cultural Latin GRAMMY son consideradas entre las más prestigiosas en el mundo de la música latina. Esta organización sin fines de lucro, vinculada a la Academia Latina de la Grabación, tiene como misión proveer oportunidades educativas que promuevan la música latina, su cultura y el desarrollo de nuevos creadores. 


Las becas están dirigidas a jóvenes de entre 17 y 25 años con pasión por la música latina y limitaciones financieras, y permiten estudiar grados de música —incluyendo licenciaturas de cuatro años— en universidades o escuelas de música reconocidas internacionalmente. 


Desde Pharos entrevistamos a Alejo Villarroel, oriundo de Córdoba (Argentina), quien ganó una de estas becas en 2022 para estudiar una carrera de pregrado en Berklee College of Music, una de las escuelas de música más prestigiosas del mundo, ubicada en Boston, Estados Unidos. 


¿Podés contarnos un poco sobre vos y tu camino en la música antes de aplicar a la beca?


Mi nombre es Alejo Viullaroel, soy de Córdoba capital, Argentina. Hace un poco más de dos años y medio que estoy estudiando en Boston, Estados Unidos, en una universidad de música llamada Berklee College of Music. Soy bajista y estudio música desde hace varios años. Acá en Berklee estoy cursando una carrera llamada Contemporary Writing and Production, que está enfocada en los arreglos para ensambles de música en vivo, y también incluye una parte de producción relacionada con eso.


Antes de venir acá, estudié en la UNC la licenciatura en Composición Musical, en la Facultad de Artes. No llegué a terminarla; me vine para Boston cuando estaba cursando materias de tercer año. Al mismo tiempo, estudié —y eso sí lo terminé— en un instituto privado, Collegium, donde hice una tecnicatura en instrumento, especializándome en bajo eléctrico.


La carrera que estudio en Berklee es de pregrado, no de grado, por lo que no es exactamente del mismo nivel que lo que estudié en la Universidad Nacional de Córdoba. Sin embargo, es algo bastante diferente en la temática y vino a cubrir un interés muy específico que tenía: es uno de los pocos lugares donde se enseña de esta manera, y justamente eso era lo que me interesaba.


La música siempre estuvo muy presente en mi vida, en mi casa y en mi familia. Mi mamá es  docente de música desde prácticamente toda su vida, y mi papá es ingeniero electrónico, pero también músico; los dos cantaron mucho en coros. Por parte de mi mamá, además, tengo un linaje musical bastante importante, así que la música siempre estuvo ahí, muy cerca.


Por mi parte, nunca había estado tan activo en la música; fue algo que se fue despertando con el tiempo. Desde chico me incentivaron mucho, pero no le di demasiada importancia hasta más grande. En la escuela en Córdoba, el Manuel Belgrano, había un programa que promovía mucho la música, y ahí me fui reconectando con lo que había estudiado de chico. Con el tiempo, me fui dando cuenta de que quería especializarme y aprender más.

Al finalizar el secundario, entendí que quería dedicarme a la música, o al menos estudiarla y ver a dónde podía llegar con eso. Diría que me lo empecé a tomar más en serio alrededor de los 16 o 17 años, y a los 20 fue cuando realmente se convirtió en mi actividad principal, casi de manera progresiva, ocupando prácticamente todo mi tiempo.


¿Cómo conociste la beca de los Latin Grammy? 


No me acuerdo exactamente de dónde me enteré. No conocía a nadie que hubiera obtenido esta beca. Cuando decidí que quería hacer la audición, me puse a investigar sobre la poca gente que la había ganado, pero esto había sido hace más de 15 o 20 años, así que tenía pocas conexiones. Fui averiguando y, de alguna manera, llegué a eso. Encontré la cuenta de Instagram de los Latin Grammys y vi que había algunos argentinos que habían sido becados, así que traté de ponerme en contacto con ellos. Y así fue como me enteré. No sé si fue de casualidad, pero después de investigar mucho, de alguna manera llegué a esa información.


¿Cómo fue el proceso de postulación?


Yo tengo dos becas: una de la Fundación Latin Grammys y otra que es propia de la universidad. La beca de Latin Grammys es una beca a la que podés postular una vez que te aceptan en la universidad. Primero me aceptaron en la universidad, lo cual implica una audición que incluye una parte de entrevista y una parte musical. Tiene varias etapas dentro, pero básicamente es eso. Una vez que me dieron la aceptación, de ahí pude aplicar a las becas de Latin Grammys.


La postulación se hace enviando videos. Son dos videos de dos canciones que sean contrastantes entre sí, y una tercera propia en caso de que seas compositor. Además de eso, hay un formulario bastante largo donde hacen preguntas sobre tu situación económica, tu trayectoria con la música, tu conexión con la música latina, tus intereses, y esa es toda una parte escrita, con respuestas como si fueran pequeños ensayos.


Después de eso, pasé a una segunda instancia donde me llamaron; hicimos un Zoom, me hicieron algunas preguntas más y ahí mismo me comunicaron que me había ganado una de las becas. Pero la gran mayoría del proceso es virtual y asincrónica.


Yo hice todo esto en medio de la pandemia, así que los tiempos se estiraron mucho y dependen mucho de cada caso. Pero, por ejemplo, en mi caso personal: tomé la decisión en enero de 2021, la audición para Berklee fue en agosto de 2021, la audición para los Latin Grammys en abril de 2022, y llegué a Berklee en enero de 2023. Pasaron exactamente dos años. Para otra gente ha sido un año u ocho meses, pero más o menos es así.


¿Podrías contarnos con más detalle cómo fue tu experiencia durante la audición?


La audición para ser admitido en Berklee es la misma audición para que te consideren para una beca. La parte musical de la audición consiste en una pieza preparada, que puede ser de cualquier estilo y de cualquier forma. Yo lo hice por Zoom, pero también puede hacerse en persona; tienen varios lugares para hacerlo. En Buenos Aires se suele realizar una vez o dos veces por año.


La audición incluye varias partes: primero tocás la pieza preparada (tenés hasta cinco minutos), después viene una parte audioperceptiva, donde se evalúa en qué nivel está tu oído; luego hay una parte de improvisación y finalmente una parte de lectura a primera vista. Básicamente, el método que usan es empezar simple y complejizarlo progresivamente hasta que no puedas resolverlo. No hay una nota promedio; evalúan el nivel de cada persona hasta donde pueda llegar.


En base a eso y a la entrevista, te dicen primero si te aceptan o no. Si te aceptan, te informan si te dan beca y cuánto. Lo de la beca depende de otros factores: por ejemplo, si ese año audicionan pocos bajistas, pueden otorgar más becas a bajistas; si audicionan muchos, las chances disminuyen. Eso no depende únicamente del “talento”, o al menos no solamente.


¿Qué beca tenés vos y cuáles son las otras becas que existen en Berklee de Latin Grammys?


La beca de Berklee que yo tengo cubre un poco menos de la mitad de la matrícula; no cubre gastos de alojamiento, comida ni libros, ni nada más. Solo la cuota de matrícula. Hay una sola beca que creo que se llama Presidential Scholarship, que otorgan 3 o 4 al año, y son las únicas que cubren absolutamente todo, pero es prácticamente un milagro conseguirla.


Respecto a las becas de los Latin Grammys, hasta el año pasado, antes de que abrieran muchas becas nuevas, había tres tipos de becas: la más importante, que se la gana una sola persona y cubre todo; otra, que es la que yo gané, que cubre solo la mitad de la matrícula (aproximadamente 100.000 dólares). En mi año, tres personas obtuvimos esa beca. Y una tercera beca que cubre solo una parte reducida de la matrícula, aproximadamente 10.000 dólares.


Estas becas son para gente interesada en la música latina, no necesariamente de Latinoamérica.


¿Por qué elegiste Berklee y cuáles son las cosas que más te están gustando de esta experiencia?


Muchas cosas. Primero, la historia y la gente que ha pasado por ahí; siento que para lo que otros consideran Harvard, Berklee lo es para los músicos. Mucha de esa cultura, sobre todo del mundo del jazz, se respira en la universidad. Para mí, lo que la hace tan especial hoy en día es que es una universidad dedicada 100% a la música. Son unos 4.000 estudiantes y todos son músicos, algo que no pasa muy seguido en las universidades. Además, hay 16 carreras diferentes, todas de música, lo que crea un ecosistema muy concentrado —una especie de burbuja— que tiene sus ventajas y desventajas, ya que todos los que están alrededor comparten la misma pasión.


Otra cosa destacable es que el 40 % de los estudiantes son internacionales. Hay gente de todo el mundo, y eso te conecta rápidamente con muchas culturas y estilos de música distintos. El nivel de los profesores es increíble, y estudiar acá es un sueño porque siempre está pasando algo. Cada uno lo vive de manera diferente, pero mucha gente como yo, sobre todo los que venimos de América Latina y nos costó un poco más llegar hasta acá, lo vivimos con una intensidad enorme. Le dedicamos muchas horas del día a la universidad. Más allá de las clases, siempre hay proyectos en marcha, y puede pasar que llegues a las 9 de la mañana y no te vayas hasta las 4 o 5 de la mañana del día siguiente, y así sucesivamente. Uno se acostumbra a ese ritmo, porque siempre hay cosas sucediendo.



También es cierto que, a veces, uno idealiza antes de venir y piensa que todos acá son genios. Hay genios, sí, pero también hay gente que está acá simplemente porque puede pagar, y no mucho más. Al final, sigue siendo una escuela privada, para bien o para mal. Y algo que también distingue a Berklee son los recursos y la infraestructura; creo que no debe haber otra universidad de música en el mundo con acceso a las facilidades que ofrece Berklee.


¿Nos podés contar un poco más sobre cómo funcionan estos proyectos y actividades extracurriculares?


Hay de todo. Hay proyectos extracurriculares que lideran los profesores, y se abren audiciones y convocatorias para participar en ellos. Pero también hay proyectos en los que más me he involucrado, que son 100 % hechos por estudiantes.


Acá hay algo que se llaman clubes, y hay muchos en Berklee. Hay de todo: desde música hasta clubes de lectura o de compositores. Yo estuve durante bastante tiempo en un club llamado Latin Association of Berklee Students, que fue creado para la comunidad latina. Teníamos muchos eventos, y uno de los más importantes es un show que se llama Ídolos Latinos, donde se homenajea a distintos compositores y artistas de América Latina. Por ejemplo, el último show dedicado a Argentina fue a Fito Páez; el año anterior, a Charly García, y otro año, a Mercedes Sosa. Es un espectáculo gigante, con 60 o 70 personas en el escenario, que se presenta en el teatro de la universidad con capacidad para 1.200 personas, y está 100 % hecho por estudiantes, sin profesores involucrados en el proceso. Y hay muchos otros proyectos similares ocurriendo todo el tiempo.



En cuanto a la universidad y su infraestructura, yo estudio una carrera vinculada con la producción, por lo que tengo acceso a estudios de grabación que puedo reservar y usar cuando los necesito. Un problema que tiene Berklee es que está muy superpoblado; hay más gente de la que la universidad tiene capacidad para atender, así que el acceso a estos espacios a veces se complica. Pero, en la biblioteca, hay toda una sección tecnológica con muchos equipos que se pueden usar dentro de la universidad y otros que se pueden llevar a casa por tres días. Son equipos carísimos que, de otra manera, nunca habría visto de cerca. Además, hay lugares para practicar y ensayar.


Otra cosa increíble que tiene Berklee es la gente y los músicos. Hay músicos de instrumentos muy variados, así que si se te ocurre grabar algo con un instrumento raro, seguro habrá alguien que lo toque. La cultura es muy colaborativa: alguien necesita una banda, otra necesita producción, y todo se conecta. Esta colaboración se mantiene gracias a la infraestructura y a la organización de la universidad.


¿Cómo fue para vos adaptarte al sistema educativo y a la vida en Estados Unidos?


No me costó tanto, la verdad, adaptarme al sistema educativo. A pesar de lo que mucha gente cree, por lo menos en Berklee, la exigencia académica es bastante baja. Para mí, la exigencia académica fue diez veces mayor estudiando en Argentina. Pero esto hace que todo recaiga en uno, en el aprovechamiento que le quieras sacar a las clases. Así, dos personas que tomen la misma clase con el mismo profesor, una puede irse sin aprender nada, y la otra persona puede haber aprendido muchísimo; y quizá los dos obtengan la misma nota. En ese sentido, para mí es muy accesible y para la mayoría de mis amigos que venimos de otros países también. Para la gente de Estados Unidos, siento que no están tan acostumbrados al nivel de exigencia académica que hay en Argentina, o al menos al que yo experimenté allí, para bien y para mal. En Argentina tuve situaciones de aprendizaje muy exigentes que no estaban bien planteadas, y no necesariamente por ser exigentes eran buenas; y también tuve otras situaciones exigentes en las que realmente aprendí mucho. Para mí, entonces, no es necesariamente algo negativo.


En cuanto a la vida en Estados Unidos, me cuesta un poco más. Pero la verdad es que Berklee es como un microclima, una burbuja; realmente, mi día a día no se relaciona con gente que no sea de la universidad. Entonces siento que no vivo en Estados Unidos, sino en Berklee. Y a mí me encanta, me hace muy feliz. Pero es cierto que cuando me alejo un poco de la vida universitaria y estoy más en la “realidad”, vivir en Estados Unidos me cuesta bastante más.


No obstante, la adaptación a Berklee no fue difícil. Me sentí muy bien desde el momento en que llegué; me sentí contenido. Hay una comunidad latina muy grande, colaborativa, que recibe con los brazos abiertos a la gente nueva que llega. Y, a pesar de todo lo que Estados Unidos tiene que personalmente no me gusta para vivir, Boston es una ciudad muy agradable: es caminable, no necesitas tanto un auto, y es internacional y universitaria. El rango etario de la ciudad no pasa mucho de los 30 años, sobre todo en la zona en la que estoy. Además, es bastante progresista y tolerante para ser Estados Unidos, así que por ese lado está bien.


El factor más difícil es el clima, que hace que todo cueste el triple: el invierno es muy largo y muy frío. He llegado a vivir con 28 grados bajo cero. En invierno se hace de noche a las 4 de la tarde, y son ocho o nueve meses del año con frío intenso. Eso sí, sigo sin adaptarme del todo hasta el día de hoy.


¿Algún consejo para alguien que esté interesado en aplicar respecto al proceso de postulación?


Las oportunidades se conocen, pero no se sabe cómo armar el perfil para acceder a ellas. Yo creo que esto pasa 100 % en Argentina. Siento que acá, en Estados Unidos, la gente es muy hábil para decir lo que otros quieren escuchar en estos procesos. En Argentina, en cambio, nos queda muy lejos eso y cuesta mucho.


Para este caso en particular, Berklee y los Latin Grammys, lo hablé con mucha gente y todos estamos de acuerdo en que son dos lugares que buscan lo más raro posible. Muchas veces, la gente que obtiene la beca no es necesariamente quien toca mejor jazz, sino quien toca un instrumento poco común o típico de otro país. Es un lugar que busca tener el abanico más amplio posible.


Para mí, tanto Berklee como los Latin Grammys valoran algo muy genuino, que sea distintivo de tu cultura y de dónde venís. En mi caso, yo me apoyé mucho en eso.


Es importante prepararse muy bien sobre lo que te van a preguntar y lo que te van a pedir hacer. Por ejemplo, en la página de Berklee están todas las preguntas que harán en la entrevista; a mí me hicieron todas esas preguntas al pie de la letra, ni una más ni una menos.


Hay mucho material para prepararse para la audición. Creo que es importante elegir algo con lo que te sientas cómodo; muchas veces la gente busca hacer cosas muy difíciles para impresionar, pero si no estás cómodo, se nota, y uno no puede brillar tanto. Buscan cosas complejas, sí, pero más que complejas, buscan que estén bien hechas. Por eso, para mí está bueno elegir algo que te desafíe, pero que esté dentro de lo que puedas controlar y que te represente.


Tratá de no tocar algo que creas que ellos quieren escuchar. Por ejemplo, mucha gente piensa que todos van a tocar jazz porque es una universidad de jazz, pero no necesariamente es así. Es una escuela muy abierta en ese sentido. Yo, en mis audiciones, siempre toqué música argentina: tango y folklore.


Algo que me parece muy loco es que la mayoría de los latinos en Berklee, excepto los argentinos, tocan música de su país. La gran mayoría de los argentinos, en cambio, no lo hace. Creo que otros países lo tienen más incorporado, pero nuestra generación en Argentina no tanto. Eso me dio mucha ventaja, sobre todo en los Latin Grammys. La gente que aplica suele pensar que quieren escuchar salsa, bachata o merengue, pero dentro del concepto de música latina, el abanico es superamplio. El hecho de que yo haya tocado una zamba fue algo poco común, y eso me ayudó.


Pero no lo hice solo por estrategia, sino porque era la música que más me resonaba y sentía que podía llevarla a Berklee. Es importante que cuando uno audiciona para Berklee, no solo piense en lo que la universidad te puede dar, sino también en lo que vos le podés aportar. Tratar de prepararse lo más posible, estar bien ajustado y poder defender lo que uno hace. Si te preguntan por qué tocás cierta música, poder responderlo claramente. En mi caso, era música que representa el lugar de donde vengo.



Si estás pensando en aplicar a este programa, no te pierdas nuestros artículos para conocer más sobre la beca o sobre Berklee College. Además, podés encontrar otras oportunidades. para músicos o artistas en nuestras bases de Pharos Edu Internacional, Pharos Edu Nacional, Pharos Lab Nacional y Pharos Lab Internacional.



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