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Intercambios académicos en Latinoamérica: la experiencia de Agus estudiando en Brasil



Latinoamérica probablemente no sea el primer destino que se te viene a la mente cuando pensás en hacer un intercambio universitario. Sin embargo, la región cuenta con una oferta académica sumamente rica y diversa, que además permite vivir experiencias internacionales transformadoras sin irse tan lejos de casa.


Hoy, desde Pharos, te traemos la historia de Agustina Micolini, estudiante de Ingeniería Agrónoma en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y ex becaria del programa de Movilidad Estudiantil UNC al mundo, un programa de intercambio que le permitió cursar parte de sus estudios en la Universidad Estadual de Santa Cruz Bahía, Brasil.


En esta entrevista, Agus nos cuenta por qué eligió Brasil como destino académico, cómo fue el proceso de postulación, qué suelen valorar los comités de selección y cuáles fueron las principales diferencias y aprendizajes que encontró tanto en el sistema universitario brasileño como en la vida cotidiana.


Ya sea que estés pensando en postularte a un intercambio con tu universidad o simplemente te interese conocer cómo es estudiar y vivir en otro país, este artículo puede ayudarte a animarte a explorar nuevas oportunidades.



Para empezar, ¿nos podés contar un poco sobre vos, qué estudiás y qué fue lo que te motivó a animarte a hacer un intercambio académico?


Mi nombre es Agustina Micolini, soy de el interior de Córdoba, de un pueblo que se llama Sinsacate. Actualmente soy estudiante de Ingeniería Agrónoma, y dentro de la facultad trabajo como ayudante alumno de la cátedra de Fitopatología. 


A la par de eso, siempre me interesó aprovechar las prácticas y las distintas oportunidades para involucrarme e ir descubriendo qué cosas me gustaban. Con el tiempo te das cuenta de que la Ingeniería Agrónoma tiene muchas salidas posibles.


Pero viendo a los chicos que se iban recibiendo, sentía que muchos terminaban más o menos en lo mismo. Entonces me pregunté qué era lo que realmente me gustaba, y la verdad es que me gustaba todo: las plantas, los animales, distintas áreas de producción. Así que entendí que tenía que empezar a buscar.


Hace ya dos años que soy ayudante alumna de Fitopatología. Además de ayudar al profesor, a veces te dan la posibilidad de explicar temas o dar alguna clase, así que también vas probando si te gusta ese rol. Y sí, me gustó, pero no sentía que mi alma fuera exclusivamente ser profesora. Lo veía más como una posibilidad que como un "me recibo y me dedico únicamente a esto".


En toda esa búsqueda me di cuenta de algo: generar contactos y amigos entre los profesores es de las cosas más importantes que podés hacer en la facultad. Gracias a eso empecé a vincularme con profesoras y terminé trabajando con una que se dedica a todo lo relacionado con uvas y viñedos. Ahí empecé a interesarme más por el mundo de las frutas, y eso fue un gran interrogante para mí, porque en Córdoba, al menos, la producción frutícola no tiene la misma presencia que otras actividades agropecuarias.


Después empecé a cursar materias como Horticultura, y también me gustó mucho. Entonces, me fui dando cuenta de que me interesaban aquellas producciones agrícolas que, al menos en Córdoba, no tienen la misma presencia que otras. Y ahí empezó a aparecer una pregunta cada vez más fuerte: “¿Qué hago ahora?”. 


En medio de todo eso ocurrió algo más personal. Durante unas vacaciones en Centroamérica pensé: "Yo quiero vivir en un lugar cálido". Me imaginaba viviendo en un sitio donde el invierno no fuera frío, porque no me gusta el frío. Entonces empecé a conectar eso con mi carrera y entendí que, para trasladarme a esa parte del mundo, necesitaba aprender sobre producción tropical. Pero en Agronomía, al menos en Córdoba, no se enseña demasiado sobre ese tema.


Entonces dije: "Necesito empezar a conocer estas cosas". Y ahí apareció la oportunidad de hacer un intercambio. Empecé a buscar programas a través de la UNC, ya que la universidad cuenta con muchísimas propuestas, tanto en Europa como en América Latina. Entre las opciones había Colombia, Brasil, Chile y Ecuador. Desde la facultad te orientan, pero la decisión depende mucho de qué materias querés cursar y qué te interesa explorar.


Cuando encontré Brasil, sentí que encajaba perfectamente con lo que estaba buscando. Por un lado, me daba la posibilidad de aprender otro idioma, porque allá estudiaba todo en portugués; por otro, me permitía conocer otros cultivos. Brasil cambia muchísimo según la región: hacia el sur puede parecerse bastante a Argentina, aunque con más lluvia y calor.


Pero yo estuve en el estado de Bahía, en una ciudad costera, donde la realidad era completamente distinta: tenía mar y se trabajaba muchísimo con cacao y otros cultivos tropicales.


Eso fue lo que más me gustó: cambiar por completo de realidad y conocer otras producciones.


Respecto al proceso de aplicación, dentro de las opciones que ofrece la UNC, ¿Podés postularte únicamente a una universidad o tenés la posibilidad de seleccionar varias en orden de preferencia? 


Si querés, al mismo tiempo podés anotarte a distintos programas, pero dentro de cada programa solo podés elegir una universidad. Por ejemplo, yo me anoté a un programa para esta universidad de Brasil y desde el área internacional de mi facultad me recomendaron que, por las dudas de no quedar seleccionada, aprovechara que ya tenía toda la documentación lista y aplicará también a otro programa y a otra universidad.


Cuando la UNC organiza estos programas, te van guiando durante todo el proceso. Te explican los requisitos, la documentación que necesitás presentar y cómo completar cada etapa. Después llega una instancia en la que tenés que armar un currículum, pero incluso ahí te dan el modelo que debés seguir.


Además, desde el principio te aclaran que la selección funciona a través de un sistema de puntajes basado en distintos criterios de evaluación. Es decir, van asignando puntajes según ciertos aspectos que consideran importantes dentro de la postulación.


¿Por qué? Porque cada facultad puede presentar todas las postulaciones que quiera a cada programa y en cada universidad, pero después uno termina compitiendo, con el puntaje que consiguió, contra toda la universidad.


Para entender un poco mejor cómo funciona el sistema de intercambio: por un lado está la universidad de destino como partner de la UNC, pero al mismo tiempo existe un programa específico entre ambas universidades. En ese caso, ¿para esa universidad de Brasil podían postularse estudiantes de distintas carreras y había un cupo determinado dentro del programa?


Sí. Yo, por ejemplo, me fui a través de un programa que se llama UNC al Mundo. Dentro de ese programa, la UNC tiene convenios con universidades de distintos países como Colombia y Brasil.


Cuando abren las inscripciones para los intercambios, ellos te informan cuántas vacantes hay para cada universidad. Por ejemplo, para esta universidad de Brasil había dos vacantes. Entonces aparece la pregunta de cómo eligen, entre todas las personas que pueden postularse, quiénes ocupan esos lugares.


Lo que hacen es establecer una serie de criterios que se tienen en cuenta durante la evaluación, y cada uno tiene un determinado puntaje. Estos criterios te son informados previamente para que los conozcas.


Después, cada facultad analiza las postulaciones de sus propios estudiantes. En mi caso, desde el área de Internacionales de Agronomía revisaron mis papeles, mi currículum y toda la documentación, y me asignaron un puntaje.


Luego, en una instancia general, el área internacional de la Universidad Nacional de Córdoba reúne las postulaciones de todas las facultades. Entonces se plantean: "Para esta universidad de Brasil, ¿quiénes aplicaron?". Y ahí puede haber una persona de Agronomía, otra de Derecho y otra de Ciencias Económicas. Pero si solo hay dos vacantes, la selección termina definiéndose según el puntaje obtenido: quien tiene el puntaje más alto ocupa la primera vacante, el segundo la otra, y así sucesivamente.


¿En ese proceso no hay instancia de entrevista, entonces?


No, no hay entrevista. Todo el proceso es bastante interno: ellos realizan la evaluación y a vos simplemente te va llegando la información por mail, donde te avisan si quedaste seleccionado o no.


Lo que sí cambia muchas veces es cómo está pensado cada programa. En este caso, por ejemplo, era un programa abierto para toda la universidad. Pero hay otros que pueden establecer "para toda la UNC excepto ciertas facultades", o incluso algunos en los que determinadas carreras tienen prioridad.


Y en tu caso, ¿qué sentís que hizo la diferencia para obtener un puntaje alto y quedar seleccionada? Recién mencionabas, por ejemplo, tu experiencia como ayudante alumna, pero ¿qué otras cosas creés que valoraron dentro de tu perfil?


Una de las cosas que claramente tienen en cuenta es el promedio de tus notas,  pero esto no es lo único ni decisivo.


Más allá de eso, siento que también sumaron mucho todas las actividades que fui realizando dentro de la facultad. Por ejemplo, no tengo solo una ayudantía, sino dos. Además, en la UNC existe algo que se llama Compromiso Social Estudiantil, que yo ya tenía realizado. También participé en proyectos, y eso suma bastante puntaje.


Otra cosa que te piden incluir en el currículum es si tenés publicaciones, ya sea en libros, revistas o trabajos académicos. Yo tenía una publicación y, además, formaba parte de un proyecto de investigación. Entonces, siento que todas esas experiencias me ayudaron mucho.


Porque, al final, tengo la sensación de que a la UNC le interesa que seas una persona involucrada en la vida universitaria, alguien que represente bien a la universidad.


Por eso, muchas veces tener participación en proyectos, ayudantías o actividades dentro de la facultad o universidad, puede ser incluso más importante que tener un promedio alto. Porque si mostraste compromiso, participación y experiencia en distintos espacios, eso también pesa mucho.


Eso está buenísimo que lo menciones, porque muchas veces se piensa que solamente importa el promedio, cuando en realidad también pesa mucho todo lo que vas construyendo alrededor de tu perfil. 


Yo siento que estás compitiendo contra toda la universidad. Entonces, lo que tenés que hacer es demostrar y ser lo mejor posible. Es como cuando querés un puesto de trabajo: tenés que demostrar que tenés experiencia y que contás con lo que se necesita. Y yo siento que fui construyendo mi currículum de a poco.


Por eso, yo le diría a la gente que no se trata solo de “andate de intercambio porque la experiencia es genial", sino también: participá y hacé cosas dentro de la universidad.”


Lo importante es aprovechar todas y cada una de las posibilidades que nos brinda la universidad, no solo para ser parte de ella, sino para descubrir y entender qué es lo que te gusta de tu carrera o en qué área te gustaría desarrollarte.


Desde que mandaste la primera tanda de papeles hasta que recibiste la carta de aceptación de la universidad, ¿cuánto tiempo pasó aproximadamente? 


La UNC te indica hasta qué día podés postularte. A partir de ahí pasan, creo, una o dos semanas y te avisan. También depende, porque si tienen varias convocatorias que se cierran al mismo tiempo, quizás tardan un poco más.


Al quedar seleccionada, tenés que presentar unos papeles finales que se envían a la universidad de destino; luego, si ellos te aceptan, mandan tu carta de aceptación, y se podría decir que ahí ya estás definitivamente seleccionada para el intercambio.


En mi caso, recibí la carta de aceptación el 2 de junio, lo que podría decirse que tardó aproximadamente un mes. 


 ¿Qué trámites legales tuviste que hacer para estudiar en Brasil? 


Cuando querés estudiar en Brasil, por más que sea Mercosur, necesitás una visa de estudios, ya que generalmente el intercambio va a exceder los 3 meses permitidos de estancia en el país sin visa. 


A partir de recibir la carta de aceptación, ya podes empezar con todo el trámite de la visa. Lo bueno es que en la Ciudad de Córdoba tenemos un consulado de Brasil, así que no tenés que ir hasta Buenos Aires. 


Hay que presentar unos papeles, más la carta de aceptación de la universidad. Quizás esta parte es medio compleja.


Mencionaste que cursaste todas las materias en portugués. ¿Qué conocimientos del idioma tenías antes de irte? ¿Hiciste algún curso de preparación o te largaste directamente a la experiencia?


Si, hice un curso de preparación unos meses antes de irme. Quizás muchos creen que llegás y te manejás con un portuñol, pero no: estás en Bahía. Al tratarse de una sociedad con una fuerte identidad cultural, hablan portugués y el portuñol no es común. 


Era común ir a una fiesta y no escuchar música en otros idiomas más que el portugués. Con esto, no digo que no haya nadie que hable español, había gente que claramente sabía español, pero ir a comprar a un mercadito implicaba hablar con personas que hablaban portugués y no español, aunque muy amablemente te entendían el portuñol.


Igual siento que el portugués aunque tiene sus complicaciones, es muy predecible para nosotros, que hablamos español. También debes hacerte amigo de Duolingo jaja.


¿Cómo sentiste la experiencia académica? ¿Qué diferencias notaste entre las clases allá y tu experiencia en la UNC? 


En lo personal, no sentí ninguna materia como un desafío enorme; todas me parecieron bastante accesibles. Presentan un sistema en el que hacen énfasis en las pruebas, pero también en presentaciones o seminarios e informes. Yo tenía dos materias en las que hacía informes clase tras clase.


Otra diferencia es que acá, en Argentina, mi facultad no se organiza por semestres, sino por cuatrimestres; en cambio, ellos tienen semestres y a mi me pareció algo muy largo por no estar acostumbrada a cursar tantos meses. 


Pero sí noté eso: materias muy grandes y complejas que acá en Argentina veo todas juntas, allá las tienen divididas. Y eso me pareció muy bueno, porque primero ves una cosa, después otra, después otra, y recién ahí terminás armando la idea completa. Para mí, esa es la mejor forma de estudiar.


Yo pediría que acá cambiaran a ese formato, porque es como que te obligan a entender todo en tres meses, mientras que ellos van mucho más paso a paso. Aunque, claro, también terminan teniendo muchas materias.



¿Y cómo hiciste con el tema del alojamiento? ¿Dónde vivías durante el intercambio? ¿Te lo tuviste que gestionar sola o recibiste algún tipo de apoyo o acompañamiento desde la universidad? 


Vivía en un departamento con una chica brasileña. Y respecto a la gestión, digamos que hay programas y programas. Yo postulé a un programa con beca, que me la pagaba Brasil, y con ese dinero te pagabas el alquiler y la comida (era un monto suficiente debido a que era un poco más que un sueldo básico de Brasil). Como la universidad no presenta una residencia, ellos te ayudan diciendote donde podés vivir y que opciones tenés pero digamos que debés encargarte vos de buscarlo y todo lo que conlleva.


¿Hubo alguna situación en la que hayas sentido un choque cultural? Porque muchas veces pensamos que somos países bastante parecidos, pero al mismo tiempo aparecen diferencias en las costumbres, la forma de relacionarse o incluso en lo cotidiano. ¿Cómo fue tu experiencia adaptándote y conviviendo con esas diferencias culturales? 


Choque cultural siempre vas a tener, pero para mí el mayor fue la comida. No porque fuera mala ni fea, porque me gustaba y hasta yo siempre almorzaba en el restaurante de la universidad donde la comida es de lo más típica. Pero mi choque fue con el hecho de que ellos comían todos los días arroz y feijão (que son porotos), es decir, doble carbohidrato en un mismo plato, y para mí no era algo común.


Otro choque, fue como ellos valoran su cultura y lo demuestran seguido, eso me parecio algo muy lindo y valorable.


Y, después, la universidad, allá era chica en comparación con la UNC. Creo que tenían como máximo 10.000 estudiantes y no se dividen en facultades como acá.


 ¿Cuáles fueron las experiencias que más disfrutaste o que más atesorás de tu intercambio? Ya sea algo académico, personal o cotidiano, ¿qué sentís que fue lo más valioso que te llevaste de esta experiencia?


Yo, personalmente, lo que sentí fue un crecimiento personal muy grande: aprender a ser adulta por completo. Porque, por más que vivas en otra ciudad para estudiar, creo que, estando en otro país y en otro idioma, aprendes muchísimo de lo que es ser adulto. Entonces, atesoraría eso: conocerme de otra forma.


También valoro mucho la gente que conocí, los amigos que hice.


Me gustó mucho que la gente allá es muy amable y muy abierta. La persona de Bahía es muy abierta a integrarte, muy parecida en eso al argentino.


Eso creo que me lo voy a llevar para siempre, así como el poder llegar a tener un nivel de portugués que te permita defenderte en situaciones de la vida cotidiana, y más allá de ellas.


Era como decir: "Yo puedo sola". Puedo manejarme hablando en portugués y también hacer contactos y vínculos en otro idioma.


Y, además, siempre voy a recordar los viajes que hice y el hecho de vivir cerca de una playa. Para mí eso fue increíble. Era como que, en medio de estudiar, también estaba viviendo una experiencia que parecía un viaje permanente. De lunes a viernes estudiabas y el fin de semana te ibas a la playa. Y yo pensaba: "Qué buen estilo de vida, ¿no? Trabajás o estudiás durante la semana, y sábado y domingo, playa. Me gusta".


En el ámbito educativo me llevo todo: conocer producciones nuevas y materias distintas. Eso me encanto!



Y ahora, mirando más a futuro tu carrera, ¿sentís que esta experiencia en Brasil reforzó ese interés que ya tenías por la producción en ambientes tropicales? Después de haber podido estudiarlo y vivirlo de cerca, ¿es un camino en el que todavía te gustaría seguir desarrollándote profesionalmente?


Sí, totalmente. 


Me encantaría conseguir un trabajo, volver e intentar tener una vida allá, o trabajar desde acá para una empresa de allá e ir y venir.


Es como que confirmé mi gusto, mi decisión de decir: "Sí, yo quiero estar en esos ambientes, quiero orientar mi vida hacia eso". Así que también me sirvió muchísimo para confirmar que me gusta todo eso que acá no es tan tradicional.


¿Te gustaría hacer un posgrado?


Siendo muy sincera, hoy en día creo que mi siguiente paso es conseguir un trabajo y, después, pensar si quiero seguir estudiando.


A la vez, siento que, al empezar a trabajar y conocer distintos campos, uno termina haciendo una especialización, una maestría o un doctorado en algo mucho más específico. Pero creo que lo importante, primero, es salir a conocer.

 

Para cerrar, ¿le recomendarías esta experiencia a otros estudiantes de Ingeniería Agronómica? ¿Qué sentís que te aportó tanto a nivel profesional como personal después de vivir y estudiar en Brasil?


Brasil es un monstruo en lo agronómico comparado a nosotros. La tecnología, la cantidad de cosas que hacen… decís: “Wow”. Para el agrónomo, siento que los grandes puntos son Brasil y Estados Unidos. Brasil tiene tanta gente, tanto para producir y tanto espacio para producir.


Yo pensaba que Argentina era grande hasta que conocí Brasil. Recorrer Brasil en colectivo te hace dar cuenta de que Argentina es chiquita.


Entonces, para un agrónomo, esta experiencia va a ser siempre increíble. Es genial que puedan aprovecharlo, que puedan conocer, que se interesen por Brasil, por Colombia, por México, por Chile.


Siento que Latinoamérica es una parte del mundo muy linda para conocer y para ejercer nuestra carrera como Agrónomos, porque tenés varios gigantes que hacen lo mismo, pero de maneras diferentes.


Es increíble, y siento que quien tenga la oportunidad debería aprovecharla, hacerla e intentarlo. Animarse. Porque las cosas las vas a hacer con miedo. Yo, literalmente, antes de irme dije: "¿Por qué decidí hacer esto? Mirá el miedo que tengo".

Pero bueno, con miedo y todo hay que hacerlo, darle para adelante y disfrutarlo. Todo es una enseñanza.


Vas a terminar el día cansado porque es todo el tiempo pensar en portugués y no en español. Pero te va a gustar la comida, te va a gustar la gente, te va a gustar el ambiente, te van a gustar las producciones. Porque también se estudia soja y maíz, no es solo cacao, coco y café. Tiene para todos los gustos. Brasil es un país enorme, gigante, divino, con gente muy buena y muy amable.


Y sí, quisiera que más gente pudiera vivir algo así, sobre todo chicos como yo, que somos del interior y conocemos más lo cercano a nosotros. Poder irte te abre la cabeza de una manera enorme. Yo fui de una forma y volví de otra.


Siempre un intercambio, y más todavía vivir lejos de tu casa, te transforma para bien. Te cambia, te abre la visión, ves cosas que antes no veías, valorás cosas que antes no valorabas. Es increíble y ojalá mucha gente pueda hacerlo, porque es de las mejores experiencias que podés vivir.


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