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Networking online: cómo escribirle a alguien que no conocés



Querés conectar con alguien que admiras, que trabaja en lo que vos soñás, que estudió donde vos querés o tenés planeado ir, o que simplemente tiene una experiencia que te puede orientar. Sabés que mandarle un mensaje podría ser el primer paso hacia una nueva oportunidad. 


Y sin embargo, no lo mandás. Un mar de dudas comienza a emerger desde tu cabeza: ¿Y si no me responde? ¿Voy a parecer atrevido/a? ¿Qué le digo exactamente?


Ese miedo es completamente normal, pero también tiene solución. En este artículo te compartimos una serie de tips y cuatro soluciones típicas para estas situaciones con un modelo de mensaje para cada una. Están basados en consejos publicados por Kat Boogard (escritora especializada en carreras y desarrollo profesional) en “The muse”, y en los principios de Tucker Max publicados en Harvard Business Review, adaptados al contexto latinoamericano. Sin embargo, una advertencia: no están pensados para que los copies tal cual (y ya entenderás por qué).



¿Por qué la mayoría de los mensajes no funcionan?


Tucker Max es escritor, emprendedor y autor de tres libros que llegaron al número uno del ranking del New York Times. En 2016 publicó en Harvard Business Review una guía sobre cómo escribirle a alguien que no conocés, apoyándose en un experimento del periodista Shane Snow: envió 1.000 mensajes a ejecutivos y no obtuvo casi ninguna respuesta. La conclusión fue clara: el problema no es el canal, sino cómo se usa.


Siguiendo a Max, un buen mensaje necesita cumplir cinco condiciones: estar personalizado, presentar a quien escribe, ofrecer algo de valor, ser breve y accionable, y mostrar gratitud genuina. A partir de eso, veamos cómo se traduce en la práctica.



Antes de escribir: lo que hace la diferencia


Personalizá de verdad. No alcanza con mencionar el nombre o algo que cualquiera podría saber. Personalizar significa haber pensado en quién es esa persona y explicar por qué le escribís a ella específicamente. Las personas están mucho más dispuestas a ayudar cuando sienten que son las indicadas para hacerlo.


Presentate con algo relevante: Si tienen un conocido en común, mencionarlo: es la forma más fuerte de generar confianza. Si no, buscá algo que tengan en común, aunque sea inesperado: la misma ciudad, el mismo campo de estudio, una experiencia compartida.


Ofrecé algo antes de pedir: Un artículo útil, una conexión interesante, una pregunta genuina. Llegar con algo de valor cambia completamente el tono del mensaje.


Cerrá con una propuesta concreta: “Avisame si querés charlar” o sus variaciones obligan a la otra persona a tomar decisiones que podrías haber tomado vos. Es mucho más fácil decir sí cuando la propuesta es específica: “¿Tendrías 20 minutos el lunes o el martes?”.


Mostrá gratitud y dejale una salida: Aclarar que entendés si no tiene tiempo no aleja a las personas, las hace sentir menos presionadas.



Las cuatro situaciones más comunes: Inspirados en el artículo de Kat Boogaard


  1. Escribirle a alguien que admirás y no conocés:


Quizás viste una charla de alguien que trabaja en lo que vos querés hacer, o leíste una nota de un profesional que piensa parecido a vos. Querés conectar, aunque nunca se hayan cruzado.


Modelo de mensaje: 


Hola [nombre],


Mi nombre es [tu nombre] y soy [estudiante de / me dedico a] [área]. Me encontré con [tu charla / tu artículo / tu trabajo en X] cuando [cómo lo encontraste] y me pareció muy valioso, especialmente [algo concreto que te llamó la atención].

Si estás abierto/a, me encantaría [conectar en LinkedIn / mantener una charla virtual] para seguir en contacto y aprender de tu experiencia. Entiendo perfectamente si tu agenda no lo permite.


¡Muchas gracias por tu tiempo!

[Tu nombre]


  1. Hacer el seguimiento después de un evento:

Se cruzaron en una charla, un congreso académico o algún evento extracurricular. Intercambiaron datos, pero después no pasó nada. Este mensaje puede ser el puente entre ese momento y una relación real.


Modelo de mensaje:


Hola [nombre], ¡qué bueno que nos cruzamos en [nombre del evento]!


Me quedé pensando en lo que charlamos sobre [tema específico]. De hecho, encontré [un artículo / un recurso] sobre eso que creo que te puede interesar: [link o mención breve].

Ojalá podamos seguir en contacto. Si en algún momento querés intercambiar ideas sobre [tema], con mucho gusto.


¡Saludos!

[Tu nombre]


  1. Pedir una entrevista informativa


Lo más poderoso del networking: hablar con alguien que ya está donde vos querés llegar. No para pedirle un trabajo, sino para entender cómo llegó y qué aprendió en el camino.


Modelo de mensaje:


Hola [nombre],


Mi nombre es [tu nombre] y estoy [estudiando / especializándome] en [área]. Llegué a tu perfil a través de [cómo lo encontraste] y me llamó mucho la atención tu experiencia en [algo concreto de su trayectoria].


Si tenés 20 o 30 minutos en algún momento, me encantaría invitarte a un encuentro virtual para hacerte algunas preguntas sobre tu recorrido. También entiendo si tu agenda no lo permite — en ese caso, con gusto te comparto las preguntas por escrito.


¡Muchas gracias!

[Tu nombre]


4-Escribirle a alguien por recomendación de un conocido en común


Alguien de tu entorno te dijo “hablá con fulano, creo que él te puede ayudar y pueden conectar bien”. Este es el más fácil: ya tenés un puente, y según Max, un conocido en común es la forma más poderosa de dejar de ser un desconocido.


Modelo de mensaje:


Hola [nombre],


Mi nombre es [tu nombre]. [Nombre del conocido en común] me pasó tu contacto porque pensó que podría ser valioso que conectáramos.

Me contó que tenés experiencia en [área o tema], que es justamente lo que estoy explorando. Me gustaría presentarme y, si surge, intercambiar ideas en algún momento.


¡Espero que podamos conectar!

[Tu nombre]



Errores a evitar:


  • Mensajes demasiado largos: Si tardás más de 30 segundos en leerlo, revisá y eliminá lo que pueda sobrar.

  • Empezar con “perdón por la molestia”: Escribís porque tenés algo genuino para ofrecer, y por lo tanto, eso no es molestar.

  • No tener un pedido claro: Siempre cerrá con un paso siguiente específico.

  • Copiar y pegar sin personalizar: Si algo está personalizado, por definición no puede ser igual a un template. Estos modelos son un punto de partida, no un guión.

  • No tomar un rechazo o una falta de respuesta como algo personal: Siempre existe la posibilidad de que el/la destinatario/a no te responda y/o no pueda hablar con vos. 



¿LinkedIn o correo electrónico?


Para contactos que no conocés personalmente, LinkedIn suele ser el canal más natural. Para alguien que te recomendaron o con quien ya estuviste en un intercambio, el correo puede funcionar mejor. En ambos casos, los principios son los mismos: personalizado, breve, genuino, con una propuesta clara.


El primer mensaje siempre va a ser el más difícil. Pero la mayoría de las personas recuerda lo que fue empezar y está dispuesta a ayudar a quien muestra curiosidad genuina y respeto por su tiempo.


No necesitás tener todo resuelto para escribir. Necesitás tener algo genuino para decir.

El networking no empieza cuando conseguís el trabajo o la beca. Empieza cuando mandás ese primer mensaje. Desde Pharos te animamos a comenzar ahora.



Si querés conocer más sobre qué es el networking y como dar tus primeros pasos en este mundo te invitamos a leer el artículo de esta serie: Networking, el arte de abrir nuevas puertas.





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