Tu primer CV: una guía práctica para estudiantes universitarios y recién egresados que piensan que su perfil está vacío
- Alejandro Fernandez

- hace 3 días
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A todos nos pasó: abrir un documento en blanco para armar el CV por primera vez y encontrarnos con un mar de dudas, miedos y frustraciones. Queremos empezar a vivir el mundo laboral o el ámbito académico, aplicar a becas o intercambios y expandir nuestros horizontes. La tentación es pensar que, sin experiencia laboral formal, no hay mucho para decir. Esa sensación tiene un nombre (en psicología se la llama síndrome del impostor), pero tiene un remedio concreto: una dosis de entender qué cuenta realmente como experiencia y aprender a nombrarlo bien. Porque la mayoría de las veces, el CV no está realmente vacío.
La educación como pilar principal
En caso de no haber historial laboral, la formación académica pasa a tener el protagonismo en el CV. Sin embargo, no se trata de poner solo el nombre de la carrera y la universidad, sino de poner en valor todo lo realizado:
Materias relevantes para el puesto al que te postulás: destacá aquellas que conecten directamente con el rol al que aplicás.
Proyectos académicos significativos: un trabajo final, una monografía con metodología rigurosa, una investigación grupal de la que hayas formado parte. Es importante describirlos como lo harías para un trabajo: qué hiciste, cómo lo hiciste, qué resultado tuvo.
Promedios o reconocimientos: se trata de diferenciales. Una beca por rendimiento académico, una mención, un galardón de la facultad, participación en congresos, en concursos o competencias.
Formación complementaria: cursos, diplomas, certificaciones online extracurriculares son relevantes y no debés dejar de agregarlas al CV. Plataformas como Coursera o edX ofrecen opciones reconocidas internacionalmente (y muchas también cuentan con opciones de apoyo económico).
El punto es que, en etapas tempranas de la carrera, los reclutadores entienden que la formación es el núcleo del perfil. Lo que hay que evitar es la presentación de la información de forma genérica y sin contenido.
Voluntariados y actividades extracurriculares: su importancia
Una de las cosas que se suelen subestimar en los CVs de estudiantes es el voluntariado y la participación en organizaciones. Sin embargo, si coordinaste reuniones en un centro de estudiantes, escribiste para una publicación universitaria, organizaste un evento académico o colaboraste en una ONG, tenés experiencia real y valiosa (aunque no hayas recibido una paga formal por ella).
La clave es presentar esa experiencia con el mismo formato que usarías para la de un trabajo pago: organización, rol, período y dos o tres líneas describiendo qué hiciste y qué resultado tuvo.
Estos roles muestran algo que a los empleadores y/o reclutadores les importa mucho en candidatos sin experiencia: que tomaste iniciativa, que te comprometiste con algo más allá del aula, y que podés asumir responsabilidades.
Las habilidades técnicas y los idiomas: su peso propio
Este suele ser un apartado que muchos estudiantes completan mal (ya sea porque lo subestiman o porque lo exageran). Algunos consejos concretos podrían ser:
Idiomas: si tenés certificación oficial, ponela. Pueden ser IELTS, TOEFL, DELF, Goethe-Zertifikat, OnSet, y un largo etcétera. Si no, usá niveles reconocibles: básico, intermedio, avanzado, nativo. (Podés guiarte por el Marco Común Europeo de Referencia para los idiomas del A1 al C2). Evitá vaguedades como “bueno”.
Herramientas digitales: Excel, paquete Microsoft en general, IAs, software de gestión, herramientas de diseño (lo que sea que domines y sea relevante para el puesto). El nivel también importa: no es lo mismo Excel básico que manejo de tablas dinámicas y funciones avanzadas.
Habilidades blandas (soft skills): estas van mejor demostradas en las descripciones de experiencia que listadas en una sección aparte. Decir que “soy organizado y trabajo bien en equipo” no convence a los reclutadores, mostrar que coordinaste un equipo de cuatro personas para entregar un proyecto con plazos ajustados, sí.
El objetivo laboral: breve y específico
Muchos CVs de estudiantes incluyen al principio un objetivo laboral genérico que no aporta mucho. Un buen objetivo es corto (dos o tres líneas), menciona el área o tipo de rol al que apuntas y conecta tu formación con ese objetivo.
Qué no poner: Es importante saber qué dejar afuera
Información personal innecesaria: estado civil, religión, foto (a menos que el puesto lo exija explícitamente), y en muchos contextos modernos, incluso la fecha de nacimiento.
Habilidades que no podés sostener en una eventual entrevista: si ponés “inglés avanzado” y no podés mantener una conversación, eso te puede jugar una mala pasada.
Descripciones vacías: retomando este concepto de apartados anteriores, “Responsable, proactivo, orientado a resultados” sin ningún ejemplo concreto que lo respalde no es más que ruido.
Descripciones que parezcan generadas por IA: si bien se sugiere aplicarla para potenciar tu borrador, es importante mantener el toque humano que demuestre tu personalidad propia.
Una última idea:
El CV de quien empieza no compite con el CV de quien tiene muchos años de experiencia, compite con los CVs de otras personas en la misma etapa. Y en ese contexto, lo que diferencia es la claridad, la honestidad sobre el propio perfil y la capacidad de presentar lo que uno sí tiene (aunque parezca poco) con precisión y sin subestimarse.
Tu perfil es valioso. Solo hay que aprender a verlo.
Desde Pharos te animamos a empezar con tu CV hoy mismo y te invitamos a visitar nuestro blog donde vas a encontrar contenido útil para acompañarte en diferentes aspectos de tu vida académica y profesional.
Además, si querés conocer más sobre qué es el CV y como puede ser tu puerta de entrada al mundo profesional te invitamos a leer este artículo en nuestro blog


